Por lo tanto, podría decirse que los considerandos de esta Resolución si bien no están trastornados están trastocados, con el fin de saltear un paso impuesto por esta misma Administración, pese a las consideraciones técnicas de la anterior, poniendo en serio riesgo de contaminación a toda la producción nacional de trigo. Habrá que analizar profundamente el por qué de tal apuro y de tales considerandos.
Asimismo, quisiera hacer mención a los resultados dados a conocer públicamente sobre la siembra efectuada con esta semilla de trigo genéticamente modificado durante la campaña pasada. Estos datos los podemos obtener de la página del Instituto Nacional de Semillas (INASE) al 15 de febrero pasado y nos hablan de que se sembraron 52.959 hectáreas, que se cosecharon 52.755 y que se obtuvo una producción de 124.188 toneladas, esto es, que se obtuvo un rendimiento de tan sólo 2,35 toneladas por hectárea, promedio muy inferior al promedio nacional obtenido en el último quinquenio con el trigo no transgénico que fue de 3,1 toneladas por hectárea. Uno podría pensar que esto se debe a que se sembró únicamente en zonas marginales expuestas fácilmente a sequías, pero no, lo sorprendente es que más del 70% del HB4 se sembró en las provincias que componen la pampa húmeda.
Sería bueno que el Gobierno y la empresa demostraran públicamente a los productores de todo el país cuáles son las bondades técnicas concretas de este evento que da lugar a tanta premura y trastoque de fundamentos para aprobar su inmediata comercialización.
Para terminar, está claro quiénes son los responsables de la medida adoptada y las razones esgrimidas, esperemos que las más de 100.000 hectáreas que se podrán sembrar con la semilla que la empresa ha guardado en silos bolsas y las más de 250.000 toneladas que podrían producirse con ellas, no terminen contaminando al resto y que el apuro y los trastoques que doblegaron a la prudencia no lo terminemos pagando todos muy caro y sin un seguro de cobertura de riego por parte de la empresa beneficiada hacia el resto de los productores. Esperemos pues que el trastoque no se convierta verdaderamente en un trastorno y en lugar de abrirnos la cabeza, como dijo el ministro, nos la termine cerrando con mayores problemas.
(*) el autor fue Subsecretario de Mercados Agropecuarios