Con estos dos instrumentos como protagonista, el gobierno intentará llegar a las elecciones con un dólar calmo. Sin embargo, en el medio está el vencimiento que se debe abonar al Club de París por alrededor de US$2.400 millones que, a más tardar, deben abonarse el 30 de julio cuando vence el período de gracia. Hoy, las reservas líquidas alcanzarían para abonar esta última cuota con el Club de París y sería una buena señal para los mercados. Sin embargo, la contracara es que el poder de fuego en el mercado cambiario sería prácticamente nulo de pagarle al Club de París y es posible que esa sea la razón de porque el gobierno se muestra poco empático con realizar el pago.
En lo que respecta al mediano-largo plazo, el panorama no es el más alentador, aunque mucho dependerá en cómo terminen las negociaciones con el FMI. Es cierto que hay dudas de si el mercado cambiario (con las herramientas mencionadas) aguantará tranquilo hasta las elecciones o no. Sin embargo, lo que sí está claro es que esta paz cambiaria está con respirador artificial y que, si no se logra generar confianza, será cuestión de tiempo antes de que el tipo de cambio retome su sendero alcista. Sin el “ayudín” de los agro-dólares de abril y mayo, ahora el mercado cambiario depende más del nivel de confianza que se pueda (o no) generar.
Teniendo en cuenta que los recursos por parte del BCRA no son abundantes, lo más probable es que las brechas tengan un recorrido ascendente, aunque podría ser de magnitudes menores si el BCRA administra bien sus recursos. En las últimas semanas se ha observado como los dólares paralelos legales se han despertado un poco, aunque muy lejos del pico alcanzado en octubre del año pasado.
Por otro lado, también será importante la evolución de la inflación, que viene teniendo un semestre duro con tasas muy elevadas. Si no se ve una señal clara de desaceleración de la inflación, la demanda por el dólar será más creciente llevando a las personas que prioricen aún más refugiarse en una moneda dura.
En concreto, si bien estará la firme intención de que los dólares no suban demasiado, no está garantizado la paz cambiaria hasta las elecciones.
El autor es Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso