Opinión

¿Quién producirá lo que debemos exportar?

"La voracidad fiscal sobre las exportaciones es un caso único en el mundo ya que no se grava el acto de vender", afirma Diana Mondino.
Diana Mondino
por Diana Mondino |
Si las empresas no son rentables y las familias no tienen buenas condiciones de vida ¿quién producirá lo debemos exportar?

"Si las empresas no son rentables y las familias no tienen buenas condiciones de vida ¿quién producirá lo debemos exportar?", se pregunta la autora.

Doy por sentado que todos entendemos la enorme importancia de las exportaciones. Aunque el país no estuviera en recesión y empobrecido, lo mismo es importante vender a todo el planeta, para tener muchos clientes y poder vender mucho mayores cantidades a mejores precios.

Si Italia se negara a vender Ferraris para que puedan comprarla primero los italianos, o los japoneses no produjeran chips para que sólo las tuvieran sus propias computadoras, tendrían serios problemas. Sus costos serían mayores al tener menor producción, y no tendrían recursos para comprar otras cosas que no pueden producir.

Tenemos que recordar que no podemos producir de todo para todos. Hay especialidades, y sobretodo, hay distintos precios relativos. Conviene especializarse en algunas áreas y con las divisas que generan las exportaciones, comprar aquello que el país no pueda o sepa producir.

Esos son los argumentos más elementales en favor de las exportaciones, y por supuesto, hay muchos más. Sin embargo, no sólo se castiga a las exportaciones –dólfundamentalmente del agro- con fuertes impuestos como las retenciones. Hay además otros elementos adicionales: la brecha, falta de acuerdos comerciales, problemas burocráticos y regulaciones medievales. La brecha es un tema serio: todos sabemos que si se quieren comprar dólares el precio es mucho mayor. En términos generales, el dólar está a aproximadamente $180 pero el productor recibe entre $ 67 y $93, dependiendo de qué exporte. Con ello, tiene escasa capacidad de compra. Si además consideramos problemas logísticos, que no hay buen acceso a escuelas ni tecnología, pareciera que cada vez habrá menos gente que produzca lo que Argentina puede exportar.

Sí, debemos preguntarnos quien producirá lo que debemos exportar. Argentina tiene gran producción agropecuaria, pero también de las llamadas ciencias del conocimiento (desde biotecnología a videojuegos, desde remedios hasta autopartes). ¿Cómo y dónde están las personas que van a producir? ¿Qué medios tendrán, qué educación reciben, qué logística necesitarán para exportar? Ya sea inseminar una vaca, recoger las uvas para un excelente vino, cortar el género para una camisa, o diseñar una plataforma AgTech, en todos los casos el entrenamiento, capacitación y educación es imprescindible.

Si las empresas cierran por falta de rentabilidad, o por falta de oportunidades para quienes allí trabajan, nos encontraremos en un círculo vicioso. Cada vez habrá menos recursos, menos inversión y un estado voraz que querrá cobrar aún más impuestos para sostener a quienes van perdiendo su trabajo. Mucho mejor sería que las empresas pudieran crecer sin estar sometidas a la voracidad fiscal. De lo contrario, no quedarán empresas que produzcan lo que debemos exportar.

La voracidad fiscal sobre las exportaciones es un caso único en el mundo ya que no se grava el acto de vender. Los impuestos debieran ser sobre las ganancias pero jamás por el hecho de vender, independientemente del resultado. En cualquier producto doméstico los impuestos representan algo más del 40% del precio, y falta luego computar los costos. En el extremo, para exportación de oleaginosas los impuestos de son más del 60% y también falta luego computar los costos.

A las retenciones y brechas se han agregado los cupos de exportación. Sólo algunos pueden exportar, y la asignación de cupos es … ponga Ud .la palabra que considere apropiada. Soy una dama y no puedo escribirlo. Si sólo algunos logran el cupo, además de distorsionarse el precio, se reduce la intención de producción. Quedarán menos empresas y el desempleo aumentará.

Si las empresas no son rentables y las familias no tienen buenas condiciones de vida (transporte, educación, salud, etc.), ¿quién producirá lo debemos exportar?

La autora es economista de la Universidad CEMA