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El coloquio de Idea en la era M: de la euforia al desconcierto

El coloquio de Idea en la era M: de la euforia al desconcierto
Macri en el Coloquio de Idea 2018

El Coloquio de Idea es el Davos argentino, el lugar que congrega a los empresarios más importantes de la Argentina, a líderes políticos y pensadores. Fue un ámbito muy resistido por el kirchnerismo durante sus gestiones y un lugar donde Macri jugó siempre de local; aun cuando el año pasado había cierta decepción con su gobierno. Mientras, Alberto todavía se resiste y no está previsto –hasta ahora- que vaya a aparecer.

“A los hechos”, reza el siempre capcioso lema del coloquio de Idea de este año. “El lema 'A los Hechos' tiene como objetivo impulsar iniciativas concretas basadas en los ejes principales de la generación de empleo, la calidad institucional y la integración social, bajo el paraguas de la búsqueda de desarrollo económico sostenible para nuestro país”, explican en la web del Coloquio.

El lema le apunta a la política en general: “Basta de palabras vacías y concreten”. Le habla a Alberto (“demuestre con hechos que va a encabezar una nueva versión de peronismo”, le dice) y le habla a Macri (“basta de promesas, haga los cambios que dice que va a hacer”). Cabe recordar que –aunque el resultado de las PASO parece haber enterrado las chances del actual presidente- en la teoría todavía está en condiciones de darla vuelta.

Los lemas del Coloquio van variando en función de las expectativas políticas (¿e intereses?). Y lo que reina ahora es el clima de decepción general con la política después del fracaso de un gobierno que sintieron como propio. Si el año pasado existía una cierta esperanza, ahora el clima es desolación. Por eso, la insistencia de ir “a los hechos”.

En la pre-era M (octubre de 2015) se terminaba el kirchnerismo y aquel lema había sido "Tiempo de acordar y hacer". Pretendían que Scioli encarara un fuerte gobierno de concertación después del clima de confrontación permanente que había instalado el kirchnerismo. Nadie pensaba entonces que Macri daría el batacazo. El entusiasmo fue mayor.

En 2016 todo era esperanza. Por fin había un gobierno que los empresarios consideraban propio. Pero claro, las transformaciones costarían y no serían fáciles. Por eso, aquel año en el coloquio se propuso como lema "Puentes hacia el futuro”. Se suponía que Macri y su gobierno serían ese puente en un año económico duro. No sabían lo que vendría después.

"TransformarNOS" fue el lema en 2017. Había una esperanza que crecía. Cambiemos había ganado las PASO y la transformación del país parecía evidente. En 2018 esa esperanza se derrumbó.

Después de la victoria de Cambiemos, en las legislativas de 2017, los empresarios creían que las transformaciones ya llegarían. No llegaron; apenas el gobierno intentó cambiar un poco la fórmula jubilatoria, se recrudeció la protesta social. Cambiemos –y Macri particularmente- dejó de ser una herramienta para impulsar los cambios que en ese foro se consideraban necesarios.

Por eso, el lema de 2018 apunto a la transformación individual y al “granito de arena” que cada uno de ellos podía aportar. "Cambio cultural: soy yo, es ahora". No era la política, ni el Estado, ni Cambiemos, ni Macri, ni ningún opositor porque no había alternativas: "Era yo".

Ese “soy yo” derivó en un “sálvese quien pueda”. Y la Argentina terminó en la peor crisis económica y política desde 2001. Tras el resultado de las PASO, los empresarios observan (¿perplejos?) la posible vuelta de un peronismo (¿kirchnerismo?) al que veían enterrado. Escuchan las promesas de que ese nuevo gobierno va a ser distinto y le reclaman “A los hechos”; escuchan mientras las promesas de Macri que dice que ahora va a ser distinto y le dicen “A los hechos”.

Piden –especialmente a la política- que vaya a “los hechos”; porque está visto que en la Argentina a las palabras se las lleva el viento.

por Pablo Winokur @pablowino
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