A diferencia de lo que ocurre en las emisiones de bonos tradicionales, no será un banco el que estará a cargo de administrar la colocación, si no Bitfinex, un exchange de criptomonedas, para lo cual deberá modificarse la legislación local.
Además, los inversores podrán participar con un mínimo de US$100, lo cual permitirá que tanto inversores institucionales como particulares puedan participar de esta emisión.
El bono pagará un cupón anual del 6,5%, un número bastante inferior al 14% que rinden los bonos salvadoreños a 10 años en este momento, pero luego de un bloqueo de los bitcoins por cinco años, el gobierno empezará a venderlos para agregar un dividendo adicional para los inversores.
Si las proyecciones conservadoras de Blockstream, la empresa detrás de la ingeniería financiera de estos bonos, se cumplen, y Bitcoin alcanza un precio de un millón de dólares en 2032, los inversores recibirán un retorno total del 165% al cabo de 10 años. Y este es recién el comienzo. De tener éxito la primera colocación, ya hay otras 10 planificadas que podrían permitirle a El Salvador recaudar US$10.000 millones, la mitad para comprar la criptomoneda y “sacarla del mercado”.
Asimismo, otra nota que distingue a este bono del resto de las emisiones de deuda soberana es que los bonos serán emitidos como tokens en Liquid, una sidechain de Bitcoin. Una sidechain es una cadena de bloques paralela a otra cadena principal, en este caso Bitcoin, que permite mover los tokens entre ambas, brindándole más funcionalidades, pero sacrificando seguridad y descentralización. Y, al igual que el resto del mercado cripto, los Bonos Bitcoin se negociarán las 24 horas del día y los 7 días de la semana en el mercado secundario.
La negociación con el FMI
El anuncio llega en medio de la negociación de El Salvador con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y un posible acuerdo de facilidades extendidas por US$ 1.3 mil millones de dólares. Hace unos días, la organización multilateral emitió un duro comunicado contra el gobierno salvadoreño y sugirió al país dejar de utilizar Bitcoin como moneda de curso legal. Desde la oposición denunciaron que el Bono Bitcoin podría obstaculizar las negociaciones con el Fondo.
Resulta que, si El Salvador tiene éxito con la colocación de los Bonos Bitcoin, podría marcar un antes y después en el mundo de las finanzas globales. El FMI, una institución que nació al calor de los acuerdos monetarios de Bretton Woods en 1945, podría tornarse irrelevante para este país y, de esa manera, zafarse de las gravosas imposiciones económicas que suelen acompañar los préstamos de la entidad multilateral.
Desde su creación, el FMI ha sido una herramienta utilizada por las potencias económicas para imponer su voluntad a países en problemas. Salvadoreños y argentinos sabemos de qué se tratan las “recetas” de este organismo, que habitualmente implican la expansión del gasto público y el aumento de impuestos. Recetas que no traen prosperidad para los habitantes a pie de los países que la implementan.
El Salvador está aplicando la máxima einsteniana: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Bitcoin podría ser la herramienta que le permita a este país dejar atrás sus penurias económicas y su historia repleta de violencia y muerte. Si la apuesta resulta exitosa, otros países, con problemas similares al de El Salvador, podrían seguir sus pasos y generar una verdadera revolución en el mundo de las altas finanzas.