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Frédéric Martel, el hombre que investigó los secretos del Vaticano: "Son homofóbicos porque son homosexuales y quieren esconder eso”

Diego Geddes
por Diego Geddes |
Frédéric Martel, el hombre que investigó los secretos del Vaticano: Son homofóbicos porque son homosexuales y quieren esconder eso”

El Vaticano es un gran enigma. Como Estado que funciona adentro de otro Estado, la vida vaticana se presenta ante los ojos del mundo como un aparato ocultador de secretos. Los abusos sexuales y la cantidad de denuncias por pedofilia captaron la atención del mundo en los últimos años, pero hasta el momento no había una investigación de tal magnitud sobre la vida homosexual en las tierras del Papa Francisco. Sodoma, el nuevo libro del sociólogo y periodista francés Frédéric Martel, es una investigación que tomó cinco años y que lo llevó a sumergirse en el Vaticano para investigar y publicar, con entrevistas on the record, con nombres y apellidos, lo que muchos suponen pero pocos pueden asegurar: el Estado Vaticano alberga a la comunidad más homofóbica y, a la vez, la que cuenta con mayor cantidad de población homosexual del mundo. Aunque esto a priori podría percibirse como una contradicción, Martel se encarga de aclarar: “La gente piensa que es una contradicción, pero es una consecuencia. Sos homofóbico porque sos homosexual y querés esconder eso”.

¿Por qué creés que nadie había investigado y contado esto antes?
Este libro hubiera sido imposible hace 20 o 10 años, incluso en Francia, menos en Latinoamérica. La situación actual de la Iglesia es tremenda. Si sos vaticanista y hacés este libro, perdés el trabajo. Si sos italiano, igual… Es difícil, no es algo que quieran publicar los medios. Si sos heterosexual, no entendés bien lo que pasa, no manejas el código. Este libro solo lo podría haber hecho un francés, no vaticanista y que conociera los códigos. Mi libro no es sobre abuso sexual. Para mi no hay problemas con que esta gente sea gay. Cardenal u obispo, no es el problema, aún si tienen amantes. En realidad, la mayoría tiene amantes. Esta realidad no es un problema para mí. La hipocresía, la esquizofrenia, la mentira… eso es el problema. Es básicamente lo que dijo Francisco, sobre estas personas rígidas que llevan una doble vida.

"Lo que hay que entender es que hay una guerra civil en el Vaticano, entre los conservadores y los progresistas". "Lo que hay que entender es que hay una guerra civil en el Vaticano, entre los conservadores y los progresistas".

¿Creés que el rol del Papa Francisco, de alguna manera, permitió o facilitó la publicación de este libro?
Por supuesto que no. En realidad no lo sé, nunca hable con él, pero sí sé que en el Vaticano no están muy felices con el libro. Porque si bien el libro habla a favor del Papa, describe cómo se organizan ellos. Hablo del secreto de lo que hacen. Estoy delatando un secreto. Si bien todo lo que digo es cierto, a ellos no les gusta cuando se cuenta un secreto. Yo viví en el Vaticano y decían que me financiaba el papa, me hubiera encantado. Eso es algo estúpido, el Papa Francisco no va a hacer nada contra la Iglesia, contra la doctrina y, de hecho, no le gustó demasiado el libro.

¿Cuál es tu postura en relación al Papa Francisco?
En principio no me gustaba demasiado. Es jesuita, y para un frances eso es un problema. Además es peronista y tiene 82 años. Es gay friendly cuando se habla de una historia particular, de una persona. Tiene mucha empatía con algún caso específico, pero no está a favor cuando se habla de una reivindicación. Con el tema de las uniones civiles se mantuvo en silencio.

¿Y pensás que su comportamiento es una posición genuina o una especulación ligada a una modernización incipiente?
Francisco es un político. No creo que sea homofóbico. Pero las personas y la red que lo rodean, tanto en Argentina como en Roma, es muy gay. Francisco trata de que la Iglesia evolucione, sin tener que luchar tanto con la oposición. Lo que hay que entender es que hay una guerra civil en el Vaticano, entre los conservadores y los progresistas. Y en especial, algunos cardenales que son extremadamente homofóbicos, que constantemente lo atacan, porque es un progresista, izquierdista y, en cierto modo, gay friendly. Un día trata de ir en una dirección pero cuando hay una pelea va para el otro lado. Es un moderado.

Como decís en el libro, en el Vaticano la homosexualidad es regla y la heterosexualidad es la excepción. ¿Crees que este libro se vuelve necesario porque publica algo que en realidad es un secreto a voces?
Hasta los años 70, homosexualidad era mala, un crimen, criticado en todo el mundo. La Iglesia no se diferenciaba de la sociedad, al contrario, era un lugar seguro para los homosexuales. Cuando hablás con los grupos de derecha en el Vaticano, piensan que es un lobby gay, es lo que dice Benedicto en su reciente carta, pero esa no es la realidad. La Iglesia, por definición, atrae a los homosexuales. Los heterosexuales no quieren ser curas o sacerdotes, la Iglesia tiene que entender que por la cuestión del celibato atraen a los homosexuales y gente que está en problemas con su sexualidad, por casos de abusos. Es una cuestión sociológica.

En el libro mencionás que, cuanto más antigay es un cura, más posibilidades hay de que sea gay. ¿Cómo es esto?
La gente piensa que es una contradicción, pero es una consecuencia. Sos homofóbico porque sos homosexual y querés esconder eso. La homosexualidad puede ser homofilia, gente que no tiene sexo, pero es un homosexual porque está en una cultura homosexual, hasta en el hecho de no quererse a sí mismo. Hay homosexuales tradicionales, convencional, que tiene amantes, otros que tienen por momentos y los hace sentirse tan infelices que necesitan flagelarse. La mayoría se sienten en conflicto con sí mismos.

"Francisco está rodeado de homosexuales. A él no le gusta cuando sos rígido y homofóbico, de derecha, pero que al mismo tiempo tenés una doble vida con relaciones ocultas. Le molesta la hipocresía y la contradicción". "Francisco está rodeado de homosexuales. A él no le gusta cuando sos rígido y homofóbico, de derecha, pero que al mismo tiempo tenés una doble vida con relaciones ocultas. Le molesta la hipocresía y la contradicción".

Al ser todo un gran secreto, ¿la Iglesia entonces legitima a los perversos?
La confusión entre sexualidad y abuso sexual está desde siempre. Ningún papa se ocupó de hacer esa distinción. Porque una cosa son las relaciones de adultos, consentidas, y otra las relaciones con menores o sin consentimiento. Nunca hicieron esa distinción. La confusión siempre fue el core del problema. Cuando alguien abusa de un niño es responsable y es su culpa, pero es también el sistema sociológico que lo permite. Hay 6000 curas acusados en Estados Unidos, 4 mil en Australia, en Irlanda, en Alemania, en todo el mundo. Entonces es el sistema, no son casos aislados.

¿No hay curas que cuestionen este silencio?
La Iglesia es un sistema en el que la cultura del secretismo es muy fuerte, siempre para proteger a la institución. Eso es clericalismo y es una cultura de la mentira. Ellos mienten todo el tiempo. Todo es una mentira: dicen qué debería hacer la familia y qué no debería hacer, y ellos después terminan teniendo sexo con prostitutos. Alfonso López Trujillo, de Medellín, fue uno de los más agresivos contra los gays. Era extremadamente conservador con los temas sobre tener sexo antes de casarte, usar preservativos, divorciarte. Era el encargado de los temas de familia durante el papado de Juan Pablo II, pero al mismo tiempo era un homosexual muy activo. Contrataba prostitutos y otros sacerdotes se los conseguían. En Roma todos los sabían. De alguna manera, en el Vaticano necesitás ser homofóbico pero puertas adentro podés hacer lo que quieras.

En un capítulo del libro decís que el Vaticano es la comunidad gay más grande del mundo, y que ahí hay una vanguardia de reinvención del amor, porque estas nuevas relaciones están a la vanguardia del mundo. ¿Ese es, tal vez, el objetivo del libro?
Este es un capítulo sobre el amor. Algunas personas dicen que es terrible que tengan amantes. No es terrible. ¿Preferís que toque un chico de 10 años o que tenga una relación de amor y de cuidado? La homosexualidad no es antinatural, el voto de castidad es lo antinatural.

"La confusión entre sexualidad y abuso sexual está desde siempre. Ningún papa se ocupó de hacer esa distinción. Porque una cosa son las relaciones de adultos, consentidas, y otra las relaciones con menores o sin consentimiento. Nunca hicieron esa distinción. La confusión siempre fue el core del problema". "La confusión entre sexualidad y abuso sexual está desde siempre. Ningún papa se ocupó de hacer esa distinción. Porque una cosa son las relaciones de adultos, consentidas, y otra las relaciones con menores o sin consentimiento. Nunca hicieron esa distinción. La confusión siempre fue el core del problema".

Mencionás que en la Iglesia hay códigos. Ser “de la parroquia” es un código para decir algo sobre un cura homosexual. ¿Qué otras palabras funcionan de esta manera en el Vaticano?
Cientos. Te cuentan la historia aunque no te dicen la palabra exacta. Y hasta el Papa Francisco usa estas palabras. Siempre menciona esto de los “rígidos que tienen dobles vidas”. Ahí nos está diciendo algo. Él conoce todo eso ampliamente. Y no tiene problemas con que alguien sea gay en la Iglesia, él lo sabe. Francisco está rodeado de homosexuales. A él no le gusta cuando sos rígido y homofóbico, de derecha, pero que al mismo tiempo tenés una doble vida con relaciones ocultas. Le molesta la hipocresía y la contradicción. Si no cambian el sistema se van a destruir ellos mismos. Y el problema es el celibato. Por eso tenés una mayoría homosexual. El 40% de los curas tienen sexo activamente, el 10% son castos, y el otro 50% está en problemas por el sexo.

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