El acuerdo menos pensado

Meditación, arte y tecnología: la alianza menos pensada para tener paciencia frente a la computadora

La artista Marina Abramovic y el sitio de intercambio de archivos WeTransfer firmaron un acuerdo para realizar ejercicios de meditación cuando hay que esperar por una descarga digital.
Marina Abramovic

Marina Abramovic, famosa artista y performer, creadora del Método Abramovic, se asoció con WeTransfer.

Una de las más populares aplicaciones para transferir archivos especialmente pesados a través del correo electrónico se asoció con la artista serbia Marina Abramovic, pionera de la performance, para realizar durante la espera algunos de sus más famosos ejercicios de meditación conocido como Método Abramovic, que han adoptado figuras como Lady Gaga entre otras celebridades.

“Marina Abramovic te enseña a estar presente”, prometen desde la web de WeTransfer, una app y web conocida para el envío de archivos digitales, especialmente pesados, en un guiño a la taquillera exposición de la artista que se vio en el MoMA en 2010 bajo el título “La artista está presente”, cuando pasó 716 horas sentada e inmóvil en una silla de cara a quien quisiera sentarse enfrente.

El famoso Método Abramovic fue digitalizado para que, en el transcurso en que se carguen los archivos, cada usuario pueda participar en “ejercicios conscientes que enseñan a estar presente tanto en el tiempo como en el espacio, todo bajo la guía de la propia Marina”, informa la web.

Es así que esta “experiencia digital inmersiva” propone cuatro ejercicios del Método Abramovic para “centrarse y tomarse un momento para encontrar la paz interior”, desde contar arroz hasta caminar lentamente, como enseñó la propia artista en su visita a la Argentina, durante el workshop brindado en el Centro de Experimentación de la UNSAM.

“Quizás nunca hubo un momento más importante para reconectarnos con nosotros mismos”, dijo, en referencia a esta colaboración, la propia artista nacida en Belgrado en 1946.

Su carrera artística se caracteriza por sus obras extremas y polémicas, como hacerse cortes en los dedos con un cuchillo, clavarse espinas de rosas en el vientre o dejar que alguien del público le apunte con un arma cargada, en una de sus performances más extremas.

La artista nacida en la ex-Yugoslavia recibió recientemente el premio Princesa de Asturias de las Artes, concedido por España, por explorar en su trabajo "los límites del cuerpo y la mente a través de performances arriesgadas y complejas en una constante búsqueda de libertad individual", según el fallo del jurado.

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