Era agosto de 1987 y Charly García visita la provincia de Mendoza, durante un recital en el estadio Pacífico para presentar su disco "Parte de la religión", uno de los asistentes agredió a Charly verbalmente y eso desencadenó una serie de hechos anecdóticos con la policía que sacaría una de las frases más célebres del artista argentino.



