En el campo, el baile continuó. Fue un partido en el que Maradona desplegó toda su magia. En su primera intervención en el Estadio Olímpico de Munich, realizó una jugada memorable; luego, anotó un gol de tiro libre imposible para el arquero Raimond Aumann; y más tarde, marcó otro tanto de cabeza que le fue anulado por fuera de juego, todo esto en el primer tiempo. En la segunda mitad, dio dos asistencias a Careca para el 2-2, resultado que selló la clasificación del Napoli a la final, donde finalmente vencieron al Stuttgart.