Mientras tanto, en el arco opuesto, Gallardo cuestionó el rol de Gonzalo Costas, señalando que en lugar de separar, se involucró activamente en la discusión. Una postura que también generó debate en las redes sociales, donde muchos hinchas señalaron la responsabilidad compartida en la escalada del conflicto.
Lo cierto es que el foco del post partido se alejó por completo del análisis deportivo. El gol tempranero de Maximiliano Salas y la eliminación de Racing quedaron en segundo plano frente a un episodio que volvió a poner sobre la mesa los límites de la agresividad en el fútbol argentino. Las cámaras captaron todo y, a diferencia de otros tiempos, hoy esa evidencia suele ser determinante.
Para Racing, la noche fue amarga por partida doble: perdió el partido, quedó eliminado y uno de sus jugadores quedó expuesto a una sanción que podría afectarlo en los próximos compromisos. Para River, la clasificación también llegó cargada de polémica, ya que Acuña —uno de los refuerzos más resonantes del año— terminó envuelto en una pelea con los hinchas de su exclub, que lo insultaron y lo tildaron de “mercenario” cuando hizo jueguitos con la cabeza durante el segundo tiempo.
Con la tensión todavía latente, ahora será el Tribunal de Disciplina el que tendrá la palabra final. Pero una cosa parece segura: el escupitajo de Balboa no pasará inadvertido.