“Cuando vi que una persona que no estaba identificada ingresó con un celular, yo busqué absolutamente todo el tiempo mirar para otro lado, aunque sea mirar a la nada”, sostuvo Lamolina. En esa línea, remarcó la gravedad que hubiese tenido cualquier guiño hacia la pantalla: “Si yo en algún momento hacía un contacto visual con esta persona o incluso con el teléfono, obviamente que el pensamiento iba a ser que yo a través de una imagen con un teléfono podía cambiar la decisión y eso sería gravísimo, pero gravísimo absoluto”.
El colegiado tildó el episodio como un hecho de extrema gravedad institucional y sumó que el futbolista expulsado, Iván Zafarana, también intentó exhibirle imágenes de la jugada: “Incluso posteriormente Zafarana, que era el jugador expulsado, también se acercó a quererme mostrar que la situación era afuera, adentro o como sea. Eso lo tengo que mencionar porque es sumamente grave y no lo puedo dejar pasar”.
Por qué el árbitro cambió la sanción de penal por un tiro libre fuera del área
A la hora de fundamentar la modificación de su fallo inicial, Lamolina desmintió categóricamente cualquier influencia externa de los teléfonos y argumentó que la rectificación respondió a la comunicación directa con su asistente de línea.
El juez principal relató que, tras lograr retirar a los futbolistas y expulsar a dos suplentes y a la totalidad del banco de All Boys con apoyo de la fuerza policial, consultó el grado de certeza de su compañero sobre la falta. “Él me dice convencido de que estaba en el momento del contacto, más allá que terminan los dos incluso sobre la línea y adentro, que el momento de contacto él lo visualiza afuera. Confié en lo que él dijo y reanudamos con tiro libre”, concluyó.