Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo de la FIFA 2026. (Foto: REUTERS)
Ante una nueva consulta sobre si los jugadores argentinos habían actuado incorrectamente al exhibir un mensaje sobre la soberanía de las Islas Malvinas durante un partido frente a Inglaterra, el funcionario fue contundente. "En términos de la capacidad y la oportunidad de poder hacer esas declaraciones, los argentinos tienen la libertad de hacerlo en los Estados Unidos", concluyó.
La bandera que desató la polémica tras Argentina-Inglaterra
La controversia comenzó inmediatamente después del triunfo de la Selección argentina sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026.
Mientras celebraban junto a los hinchas en el campo de juego, Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez desplegaron una bandera y la imagen rápidamente recorrió el mundo y generó repercusiones tanto en Argentina como en el Reino Unido.
La FIFA investiga lo ocurrido
Tras la difusión de las imágenes, la FIFA inició una investigación para determinar si la exhibición de la bandera infringió el reglamento del torneo.
Las normas del organismo establecen restricciones sobre la exhibición de mensajes políticos durante las competencias oficiales, por lo que el caso quedó bajo análisis.
Antes del encuentro, la ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, había informado que no se permitiría ingresar al estadio con banderas, camisetas o carteles vinculados a las Islas Malvinas o a la guerra de 1982, como parte del operativo de seguridad dispuesto para el partido.
La reacción del Reino Unido
La imagen de los jugadores argentinos también generó repercusiones en el Reino Unido. Desde el gobierno británico cuestionaron la acción de los futbolistas y un vocero respondió con una frase que alimentó la controversia diplomática. "Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Falkland definitivamente sí lo son", afirmó el portavoz oficial.
Mientras la FIFA continúa evaluando el episodio, las declaraciones del funcionario estadounidense marcaron la postura del país anfitrión del Mundial respecto de la libertad de expresión de los jugadores dentro de su territorio.