Alonso fue contundente: “Nosotros no le podemos regalar el fútbol a los violentos. Queremos desterrar la cultura de la violencia. Es triste ver a chicos de 10 años cantando que hay que matar a otro. Tiene que volver la fiesta de la familia, con bombos, banderas y alegría”.
Tapia, por su parte, explicó que serán los propios clubes quienes decidan si están en condiciones de recibir público visitante en sus estadios. “Es un día importantísimo, que marca un antes y un después”, subrayó.
Cómo será la prueba piloto
Si bien el regreso de los visitantes también representa un posible alivio económico para los clubes, en el caso de Lanús, por ejemplo, venderá las populares a $23.000, tanto desde la AFA como desde los gobiernos nacional y provincial insistieron en que el objetivo central es construir un nuevo paradigma de convivencia.
Desde el entorno del operativo aclararon que esta apertura no implica un regreso masivo de los visitantes. En principio, la Provincia solo autorizaría un partido por fecha, y solo si los primeros ensayos se desarrollan sin incidentes. Aumentar la cantidad de encuentros con doble hinchada exigiría movilizar cientos de efectivos adicionales, algo que, por el momento, no está previsto.
Tampoco se espera que clubes como Boca o River, cuyos estadios están completamente abonados, cedan lugar a hinchas visitantes. Incluso Rosario Central, que este sábado será beneficiado, tiene su estadio ocupado al 100% por socios, por lo que no está garantizado que haya reciprocidad cuando le toque ser local.
La elección del partido entre Lanús y Central no fue casual debido a la expectativa por el regreso del campeón del mundo Ángel Di María, flamante refuerzo del conjunto rosarino, generó una demanda extraordinaria de entradas y una presión creciente para habilitar tribunas visitantes.
Así, en un clima de expectativa y con múltiples condiciones de seguridad, el fútbol argentino se prepara para escribir un nuevo capítulo. Si la prueba piloto resulta exitosa, podría ser el inicio de una vuelta gradual a los estadios con las dos hinchadas, como en los mejores tiempos.