Durante su primera temporada en la categoría dirigida por Mariano Herrón tuvo escasa participación, pero ese período le sirvió para adaptarse físicamente y en el juego a un nivel más exigente. Con 1,64 metros de estatura y una contextura delgada, aprendió a usar su físico a favor para escabullirse en espacios reducidos y salir de situaciones apremiantes.
Su explosión llegó en 2025: con la camiseta número 10, fue una de las figuras del equipo que se consagró bicampeón. En 40 partidos convirtió cuatro goles y dio siete asistencias.
Qué puede aportarle Aranda al Boca de Úbeda
Aranda es un volante ofensivo clásico, un “10” con técnica refinada y habilidad en velocidad. Diestro, maneja ambos perfiles sin inconvenientes y tiene buena lectura de juego, lo que le permite ubicarse bien entre líneas.
En sus dos ingresos en Primera División, ante Estudiantes y Vélez, asumió la responsabilidad de conducir al equipo en momentos complicados. Se mostró participativo, pidió la pelota y también intentó explotar otra de sus armas: la pegada.
Ante la posibilidad de reemplazar a Kevin Zenón frente a Platense, su inclusión podría implicar una modificación táctica. Úbeda podría optar por un 4-4-2 similar al de fines del año pasado, con un enlace entre mediocampo y delantera, o incluso por un 4-3-1-2 con Aranda como enganche, función que cumple habitualmente en Reserva.
Con contrato hasta diciembre de 2029 y sin haber pasado por selecciones juveniles, Boca aseguró su continuidad cuando surgieron sondeos para que saliera a préstamo, entre ellos uno cercano a concretarse con Colón.
Aunque la idea es llevarlo de a poco, la falta de creatividad que evidenció el equipo podría acelerar los tiempos. Los hinchas piden más oportunidades para los juveniles y el chico de Ciudadela ya dio el primer paso para convertirse en una alternativa real en Primera División.