El técnico, además, dejó entrever que no tiene grandes dudas respecto al equipo que pondrá en cancha, aunque se mantiene atento al estado físico de algunos jugadores y al posible ingreso de juveniles para refrescar el ataque. También es probable que Boca apueste por una postura muy ofensiva desde el inicio, con la intención de marcar rápidamente y aprovechar cualquier oportunidad que se presente.
Más allá de la presión que implica el resultado, Russo subrayó la importancia de mantener la calma y no perder el orden: "Sabemos que necesitamos goles, pero tampoco podemos desesperarnos. Si nos desordenamos, podemos correr riesgos innecesarios. Hay que ser inteligentes, manejar la pelota y buscar los espacios con paciencia".
La situación es clara: Boca está obligado a ganar por una amplia diferencia ante Auckland City y a esperar que Bayern Múnich supere a Benfica en el otro partido del grupo. Si bien la combinación parece difícil, el Xeneize no pierde la esperanza y, como siempre, la ilusión está intacta.
"Vamos a dar todo. Mientras haya una posibilidad, la vamos a pelear", cerró Russo, con la confianza intacta pero con los pies en la tierra. Boca va por el milagro en el Mundial de Clubes.