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Silvana Varela, la voz de la lucha: del cáncer de mama a la montaña

Silvana Varela es montañista y usó a la montaña como motivación para superar el cáncer de mama. "Trabajé mucho para desasociar la palabra cáncer de la idea de la muerte", aseguró.

por Camila Valente | 18 de octubre de 2024 - 16:05
Silvana Varela, la voz de la lucha: del cáncer de mama a la montaña

Todos los 19 de octubre, se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, una fecha que tiene como objetivo concientizar sobre la importancia de la detección temprana de esta enfermedad, que sigue siendo una de las principales causas de muerte entre las mujeres a nivel global.

En esta fecha, es inevitable pensar en todas aquellas mujeres que tuvieron o tienen que atravesar esta enfermedad, que se enfrentan a los tratamientos, cirugías, al miedo y la incertidumbre, pero que son ejemplo de fuerza, esperanza y valentía. Entre ellas, hay miles de historias, cada una diferente.

En 2021, Silvana Varela, la Voz del Estadio del Club Deportivo Morón, enfrentó uno de los mayores desafíos de su vida. Como montañista, sabía de retos físicos y mentales, pero nada la había preparado para lo que estaba por descubrir. "Me encontré, sola, un bultito debajo de la axila izquierda que tenía el tamaño de un poroto", recordó Silvana. Fue un descubrimiento que cambiaría su vida para siempre: "Inmediatamente pensé 'esto es malo'".

La certeza de Silvana no tardó en confirmarse. Tras varios estudios, la biopsia reveló lo que temía: tenía cáncer de mama. El impacto emocional fue inmediato. "Le dije a mis hijos que me dejen llorar. 'Cuando termine con la última lágrima, me ocupo', les pedí". Y así lo hizo. Lloró, pero no se rindió. Después de ese momento de vulnerabilidad, se enfocó en su lucha.

La batalla no fue fácil. Silvana tuvo que someterse a 16 quimioterapias, 33 sesiones de radioterapia, dos cirugías y seis meses de quimioterapia oral. Cada etapa del tratamiento fue un nuevo desafío, pero hubo uno en particular que la afectó profundamente: la pérdida de su cabello. "Desde chica, el pelo era importante para mí", confesó. "El primer gran golpe desde lo físico fue ese". El día que su cabello comenzó a caerse, su hijo la ayudó a raparse.

Sin embargo, Silvana no permitió que la enfermedad definiera su vida. Con fuerza y determinación, decidió enfrentarse a su realidad con una perspectiva única. "Trabajé mucho para desasociar la palabra cáncer de la idea de la muerte", afirmó. Cada día era un paso más hacia la recuperación. Aprendió a escuchar su cuerpo, a descansar cuando era necesario, y sobre todo, a priorizarse. "Intenté que mi familia lo viva de la forma más sana posible", explicó, consciente del impacto que su proceso podía tener en sus seres queridos.

En medio de la quimioterapia, Silvana decidió volver a un lugar que siempre había sido especial para ella: el Club Deportivo Morón. Su pasión por el club la llevó a aceptar una oferta que le hizo la vicepresidenta del club: volver a ser la Voz del Estadio del Nuevo Francisco Urbano. Aunque aún estaba debilitada por los tratamientos, no dudó en regresar. "Cuando dije 'Bienvenidos al Estadio del Club Deportivo Morón, el teatro de todos los sueños', comencé a escuchar un aplauso que se volvía cada vez más fuerte", contó emocionada. "La gente sabía de mi lucha, sabían que era yo". Ese momento fue un recordatorio del amor y el apoyo incondicional que había recibido de la familia del club, su "lugar en el mundo".

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La montaña también jugó un papel crucial en su recuperación. Antes de saber que tenía cáncer, Silvana había intentado escalar una montaña, pero las condiciones climáticas impidieron que alcanzara la cumbre. "Imprimí una foto de esa montaña y la puse a los pies de mi cama", relató. "Decía: 'me voy a curar, voy a poner el cuerpo en condiciones y voy a volver a la montaña'. Para mi, la montaña fue mi zanahoria, la meta que tenía, mi motivación para recuperarme". Para ella, la montaña era un símbolo de esperanza y superación. Cada etapa del tratamiento la comparaba con un desafío en el ascenso. "Si vomitaba por la quimio, pensaba que era como el mal de altura", relató.

En paralelo, cuando empezó su tratamiento, Silvana comenzó a compartir su historia a través de las redes sociales y, en ese momento, sus seguidores le pidieron que escribiera un libro en el que pudiera relatar cada paso de su tratamiento. "Empecé a escribir el libro, pero lo abandoné en el segundo capítulo, porque le estaba dando un tinte emocional positivo que, si bien tenía, pero yo no sabía como iba a terminar mi historia y me parecía, entonces me parecía intelectualmente deshonesto".

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"Cuando terminé el tratamiento, lo retomé, pero, en ese momento, falleció Verónica Alegre, fotógrafa del Deportivo Morón, amiga, con quién nos habíamos acompañado mucho durante esta pelea de la enfermedad y sentí que era injusto contar que yo había sobrevivido cuando había gente que no. Me enojé con la situación y lo volví a dejar", explicó Silvana.

Sin embargo, un año y medio después del tratamiento, Silvana volvió a planificar una montaña grande. "Empecé a planificar escalar el Volcán San Francisco y, una vez más, a través de las redes sociales, volví a contar el día a día. Todos sabían lo que significaba para mi volver a la montaña y me pedían que eso estuviera en el libro. Cuando volví de la montaña, volví con la cabeza distinta, pude disfrutar y valorar cosas que antes no hacía. Llegué a 5850 metros, no a la cumbre que eran 6016, y no importa, porque constantemente pensaba “mirá dónde estoy”. En ese momento, decidí volver a escribir", reconoció Silvana.

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Hoy, Silvana comparte su historia para inspirar a otros. A través de sus redes sociales y de su libro "Cáncer, mi montaña más difícil", busca visibilizar el cáncer de mama y ayudar a quienes atraviesan la enfermedad. "Mi objetivo es ayudar a la gente a encontrar su propia zanahoria", dice, refiriéndose a esa fuente de motivación que la mantuvo firme durante su lucha. Aunque no alcanzó la cumbre en su última expedición, llegó a 5850 metros, y eso es lo que verdaderamente importa. "Todo el tiempo usé el paralelismo de la montaña", explica. Y gracias a esa fuerza interior, Silvana hoy está de pie, con la voz más fuerte que nunca, transmitiendo esperanza a todas aquellas personas que hoy enfrentan el cáncer, y su propia montaña.

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