Desde Alpine hablaron de "motivos personales" para justificar la salida de Oakes, quien ahora estará abocado a la situación judicial de su hermano. Sin embargo, las declaraciones de Regalia pusieron en evidencia un clima de tensión sostenido, que tuvo su punto de quiebre en la promoción del argentino.
Durante su etapa como directivo, Oakes había respaldado sin fisuras a Jack Doohan, incluso cuando sus actuaciones dejaban dudas: siete Grandes Premios sin puntos, múltiples accidentes, penalizaciones y solo una clasificación por delante de su compañero Pierre Gasly. Mientras tanto, Colapinto crecía en silencio.
El argentino no solo superó a Paul Aron en todos los tests de reserva, sino que tuvo un rol clave en el desarrollo técnico del auto, especialmente desde el simulador. Su aporte fue determinante antes del GP de Bahréin, donde Gasly logró sumar los primeros puntos de la temporada.
A todo eso se sumó el respaldo total de Briatore, quien habría concretado un acuerdo por 20 millones de dólares para sacar a Colapinto de Williams y firmar un contrato de cinco años con Alpine.
Con resultados, influencia técnica y política a su favor, Colapinto se ganó su lugar en la pista. En Imola comenzará una etapa cargada de presión, pero también de ilusión para el automovilismo argentino. Y esta vez, ya no desde el simulador: ahora, a 300 kilómetros por hora.