La crisis financiera global afecta a los ADRs de empresas argentinas en Wall Street, y la primera señal de alerta vino desde Oriente. Por la diferencia horaria, la bolsa de Tokio, Japón, marcó una sorpresa mundial al arrancar con su peor caída desde 1987. Esto tuvo un efecto contagio unas horas más tarde en las bolsas de Europa, generando un panorama desalentador para los inversores globales.












