El carsharing en Argentina antes de la pandemia
En el ámbito local, a mediados de la última década, surgieron algunas empresas de carsharing, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, donde la cantidad de vehículos y las dificultades para transitar y estacionar -junto al valor del combustible- favorecieron el auge de esta práctica. Además, también se metieron de lleno en este negocio algunas de las principales compañías automotrices.
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KEKO nació en plena pandemia, durante el 2021, como empresa sustentable de carsharing.
“Como a todos los negocios de movilidad, la pandemia nos afectó directamente y paralizó por completo las operaciones durante bastante tiempo”, recuerda Rodrigo Pérez Terra, CEO de MyKeego, una de las firmas pioneras en el país. Sin embargo, explica, "en ese período analizamos el producto intensamente, identificamos cambios en la demanda de los consumidores, que buscaban más previsibilidad en el servicio para su movilidad”.
En efecto, uno de los cambios que trajo la pandemia, a partir de los trabajadores esenciales, fue una reducción de la espontaneidad en el uso de los vehículos que, desde entonces, funcionan a partir de reservas con bastante anticipación.
Un caso particular es el de Keko, un desarrollo conjunto de RDA Mobility y la tecnológica Binit, que nació en plena pandemia, durante el 2021, como la primera empresa de carsharing sustentable. “Las cifras demuestran que el nivel de utilización del servicio se ubica en un 30% en referencia al total de la flota, lo que representa una adopción 40% más rápida que en Europa, donde estas cifras se obtuvieron en 5 años”, cuenta Arturo Simone, CEO de la firma; para quien, sin dudas, “la gente demanda cada vez más este tipo de productos y servicios”.
Por su parte, Leonardo Iglesias, CEO de la plataforma Voyenauto, reconoce que la pandemia afectó de manera significativa durante los momentos de cierre total, cuando no hubo operaciones. No obstante, señala, “ahora ya se volvió a un proceso de expansión y adopción del servicio que, todavía algo incipiente, muestra un crecimiento firme”.
Automotrices y autos compartidos
Eric Cristianse es gerente General de Kinto, la unidad de negocios de Toyota centrada en movilidad y carsharing. Se trata de una plataforma que fue relanzada en 2020 sobre la base de una propuesta de alquiler de vehículos conocida, hasta entonces, como Toyota Mobility Services.
“Veníamos creciendo consistentemente mes a mes desde que iniciamos, pese a que era un negocio bastante nuevo en Argentina, a diferencia de lo que pasa en otros países, donde está mucho más desarrollado”, cuenta Cristianse. Pero la pandemia puso en pausa a todo el sector. “Nunca pensamos en bajar el servicio porque la estrategia de movilidad de la compañía es parte de una transformación global por lo que pensamos todo para el mediano y largo plazo”, sostiene.
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Voy en Auto, la plataforma que apuesta a la economía colaborativa.
Por eso, durante el parate por COVID-19, la compañía aprovechó para hacer algunas mejoras internas en el servicio, reformularlo, concretar el cambio de marca interno y prepararse para cuando pudieran volver a estar activos.
Por otra parte, el ejecutivo comenta que la demanda tiene “cierta concentración en Buenos Aires, por una cuestión demográfica, pero tenemos muy buena performance en otros centros urbanos del país y destinos turísticos como Bariloche, Salta, Jujuy, Córdoba, Mendoza o Santa Fe”.
Por lo tanto, asegura, se trata de una tendencia que seguirá creciendo. “Hay espacio para seguir haciendo cosas y se ven algunos cambios de hábito que llegaron para quedarse”, dice. Y añade: “Cada vez más la gente busca alternativas para poder disfrutar del ocio, por lo que contar con soluciones de movilidad que permitan aprovechar mejor sus tiempos será de gran interés”.
Otra automotriz que observó el negocio del carsharing es Ford que, en diciembre de 2021, anunció la puesta en marcha de Go, su plataforma que permite a los usuarios tener un Ford “on demand” con opciones que se adaptan a cada necesidad.
Con este lanzamiento, la compañía busca “continuar potenciando el ecosistema de movilidad en Argentina, ofreciendo vehículos en estacionamientos privados que funcionan 24/7, para brindar flexibilidad y comodidad al usuario”, señalan desde la marca del óvalo.
Además, remarcan, “la idea es apostar a una solución de movilidad 100% digital que permita a las personas moverse de una manera ágil e innovadora, como ocurre en otros logares del mundo. Por eso, agregan, “los usuarios pueden alquilar un vehículo por minutos, horas, días o todo el tiempo que lo necesiten”.
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MyKeego, compañía pionera en el modelo de carsharing para Argentina.
Carsharing: actualidad y perspectivas del negocio
Desde las empresas aseguran que, actualmente, se ve un mercado mucho más maduro y amigable con el servicio, a partir de una oferta que creció de manera exponencial a fines de 2021.
“Sin dudas, este crecimiento también llega de la mano de un cambio de paradigma en relación a la propiedad privada, donde la gente busca más acceder que poseer. Es decir, necesitamos trasladarnos, no poseer un auto y, claramente, esto se profundizó con la pandemia, que puso en evidencia el poco uso que tienen los autos particulares en comparación con los elevados costos de mantenerlos”, destaca Arturo Simone.
Según el CEO de KEKO, “el costo mensual de mantener un vehículo ahora es 74% más caro que en 2021 y, además, no tenemos en cuenta el dinero que se debe destinar inicialmente para la compra de un auto, que al día de hoy no baja de los 3 millones de pesos”.
Para Rodrigo Pérez Terra, de MyKeego, el sector crece a gran velocidad por distintos factores. “Uno de ellos es el avance de la digitalización en el consumo diario, al igual que todos los rubros –comida o eCommerce-, la movilidad no se queda atrás”, considera. “Los servicios on-demand, contactless e inmediatos ganan terreno y eso es parte del éxito que experimenta el negocio de carsharing”, amplía el CEO.
Por su parte, Leonardo Iglesias, de Voyenauto, señala que “todavía la demanda se está recuperando y van saliendo algunos jugadores, pero creemos que la economía colaborativa, en todas sus variantes, seguirá creciendo y por eso apostamos por el carsharing, que llegó para quedarse”.
Además, apuntan los especialistas, al beneficio económico y de practicidad de uso, hay que sumarle el aspecto ambiental. Según datos de Frost&Sullivan, explica Simone, “utilizado como complemento a otros medios de transporte urbano, el carsharing mejora el tránsito ya que, por cada auto compartido que se usa, se evita que circulen en las calles 14 vehículos particulares”.
En definitiva, resume Pérez Terra, “las perspectivas son cada vez mejores, los números lo demuestran. Y un gran desafío para el futuro estará en la electrificación de la movilidad que es el próximo paso, pero tiene que estar acompañado por las ciudades, que deberán prepararse para este cambio radical”.