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El dólar oficial bajo presión: el riesgo de gastar reservas y atrasarlo más

Guillermo Laborda
por Guillermo Laborda |
El dólar oficial bajo presión: el riesgo de gastar reservas y atrasarlo más
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El atraso en el dólar oficial y la brecha con el "contado con liqui" está complicando al BCRA: pasó de comprador a vendedor en el mercado único de cambios en febrero. En diciembre la entidad que preside Miguel Pesce compró 1.121 millones de dólares, en enero fueron u$s 783 millones pero en lo que va de febrero pasó a vender casi 360 millones.

¿Qué está pasando? En primer lugar se está en la época del año en la que escasean los dólares de los exportadores. Recién a fin de marzo pueden llegar a aparecer las divisas de la cosecha de soja. Mientras siguen sostenidas las demandas de importadores en la plaza así como las transferencias de empresas al exterior para pagos de servicios.

Por ello es que, por primera vez en la gestión de Alberto Fernández, la suba del dólar oficial puede llegar a ser mayor que la tasa de plazo fijo. Esta comparación es simbólica dado que el acceso del ahorrista al tipo de cambio oficial está limitado a 200 dólares más la sobretasa del 30% impuesta por el gobierno pero sirve para mostrar diferentes caminos en las variables.

Pero el problema que enfrenta Pesce es que el dólar oficial se va a seguir atrasando con el paso de los meses dado que no sigue a la inflación. Todo lo contrario. En diciembre y enero se lo dejó fijo. No es una cuestión de urgencia pero a mediano plazo el atraso puede hacer esfumar el superávit comercial del país.

Lo más sano que puede hacer el equipo económico es no gastar reservas en mantener al tipo de cambio oficial congelado por más que sus movimientos generen aumentos en los precios. Analistas del mercado estiman que las reservas líquidas del BCRA se ubican en torno a los 10.500 millones, muy bajas frente a los pagos de la deuda que se vienen.

A futuro, el congelamiento del dólar oficial se sumó a la inflación que se está incubando con los frenos en subas de naftas, tarifas y transporte. El ministro de Producción Matías Kulfas ya anticipó a la misión del FMI que las tarifas no se congelarán de forma permanente, dando a entender que desde julio se iniciaría una actualización de las mismas.

Los exportadores, especialmente los agropecuarios, están limitados no sólo por este incipiente atraso cambiario en el "oficial", sino también por las retenciones que les reduce significativamente la competitividad. La soja por ejemplo, con el 30% de retenciones a las exportaciones, tiene un tipo de cambio de 43 pesos.

Los márgenes de utilidad para productores se deprimen así como también los incentivos a la siembra. Dado que era inevitable en la gestión Fernández la suba de este impuesto, tras las elecciones del 27 de octubre, las liquidaciones de exportaciones de soja se acumularon para eludir el nuevo gravamen. Esto significa que los dólares a liquidar serán menores en la próxima cosecha, algo que también afectará la evolución del tipo de cambio oficial.

Por último, dos cuestiones que afectan también al dólar oficial y su atraso. En primer lugar, el circulante viene aumentando a una tasa interanual del 45%. Es otra fuente de inflación a futuro y amenaza con presión al dólar oficial o mayor atraso. Y en paralelo la resolución de la negociación de la deuda. Un arreglo podría desactivar expectativas negativas. Un default todo lo contrario. Por ello se requiere en el BCRA y fundamentalmente en el Ministerio de Economía, una precisión con las medidas a tomar dado el complicado panorama que se tiene por delante.

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