Algunos de los puntos salientes del informe sobre los temas más sensibles:
Dólar. “Pese a la tranquilidad en el precio del dólar de los últimos meses, con un mercado de cambios desregulado, en un contexto de elevadísima formación de activos externos y un endeudamiento externo que mostró haber llegado a un límite en 2018, es de esperar otro año donde continúe al alza el tipo de cambio”.
“Además, a medida que se acerquen los comicios electorales, es posible que crezca la volatilidad en el tipo de cambio que, sin margen para la intervención, prevemos una devaluación durante 2019 del orden del 43%, pisando la banda superior de la actual regla cambiaria del BCRA”.
Tasas. “La volatilidad cambiaria hará de las leliq (o el instrumento que fije la tasa de referencia) un activo menos atractivo, lo que obligará a mantener una tasa alta para cumplir la regla monetaria. A esto se le adiciona el creciente monto de intereses acumulados que le pone un piso a la tasa de interés para poder renovarlos. Por lo tanto, es de esperar que la tasa de política monetaria finalice el año 2019 en torno al 50% (TNA)”.
Obra pública. “En un contexto de ajuste, el Poder Ejecutivo deberá recortar gastos en la obra pública, mientras que las Participación Público Privada (PPP) han mostrado un desempeño de malo a prácticamente nulo. Esto profundizará la caída en la construcción, actividad traccionadora de diversos sectores de la economía, que se agrega a la difícil situación a la que se encuentra sometida la producción nacional debido a la importante depresión del consumo y la apertura importadora”.
Salarios y recesión. “En promedio, estimamos para el conjunto de los trabajadores una caída del salario de 3,8% en términos reales. Esto redundará en una nueva caída del consumo (-2,3%, según nuestras proyecciones), a lo que se suma el arrastre estadístico de la recesión del año 2018. Con esto y una economía brasileña deprimida (fundamental para nuestras exportaciones industriales) proyectamos para 2019 una recesión de 2%”.
¿Se puede lograr el déficit 0? De acuerdo con este informe, entre las principales razones que colisionan con este objetivo aparecen:
Inflación. “Un segundo año de recesión hará que la variación general de precios sea menor a la de 2018, por lo que estimamos una inflación en el entorno del 35%”.
Conclusiones. “Prevemos que el desempleo alcance el 13,6% al finalizar 2019, mientras que la pobreza llegaría a 37%, teniendo en cuenta que por cada 10% de pérdida de poder adquisitivo el incremento en la pobreza resulta superior al 4%”, concluye el informe.