La decisión de reanudar las operaciones en 2024 estuvo vinculada con la situación de las reservas internacionales y el creciente peso del oro dentro de los activos del Banco Central.
A fines de 2023, las tenencias del metal estaban valuadas en US$ 4.100 millones y representaban el 18% de las reservas internacionales. Para octubre de 2024, cuando se retomaron las coberturas, su valor había ascendido a US$ 5.200 millones, equivalentes al 19,3% del total.
El organismo describió un escenario de fragilidad financiera al cierre de 2023. En ese momento, las reservas internacionales netas registraban un saldo negativo de US$ 11.200 millones y el 93% de las reservas en divisas estaba comprometido en operaciones de pase y swap con vencimientos durante los siguientes 12 meses.
Según el informe, las divisas restantes alcanzaban para cubrir menos del 10% de los principales pasivos en moneda extranjera del Banco Central, entre ellos, los depósitos de las entidades financieras.
A esa situación se sumaba la evolución del precio internacional del oro, que había acumulado una suba cercana al 40% durante los 12 meses previos a la reanudación de las coberturas. Para el BCRA, la combinación de una liquidez limitada y una mayor exposición al metal justificaba la necesidad de proteger el valor de esas tenencias.
Cómo funciona el mecanismo utilizado para cubrirse de las caídas
Las operaciones realizadas en 2024 y 2025 se instrumentaron mediante una estrategia conocida como zero-cost collar. Este mecanismo combina la compra de opciones de venta, denominadas puts, que permiten protegerse ante una baja del precio, con la venta de opciones de compra, conocidas como calls, que financian esa cobertura a cambio de limitar parte de las ganancias si la cotización supera determinados niveles.
De esta manera, el Banco Central establece un piso de protección para el valor de mercado de sus reservas de oro sin pagar una prima neta al inicio de la operación. El costo de las opciones de venta se compensa con los ingresos obtenidos por la venta de las opciones de compra.
La entidad también aclaró que estas operaciones se liquidan en divisas y no modifican las tenencias físicas del metal. Según explicó, tampoco generan movimientos, compromisos ni gravámenes sobre el oro.
El aumento del 66% y el costo de oportunidad de la estrategia
Durante 2025, el precio internacional del oro subió un 66%. El BCRA calificó ese movimiento como un acontecimiento de probabilidad estadística extremadamente baja y estimó que la posibilidad de que se produjera era de apenas el 0,01%.
La magnitud de la suba llevó a que se ejercieran las opciones de compra que la entidad había vendido para financiar la cobertura. Como consecuencia, el organismo no pudo capturar la totalidad de la apreciación del metal.
Aun así, el Banco Central sostuvo que logró aprovechar aproximadamente el 70% del incremento de la cotización y que obtuvo una ganancia inédita sobre su posición de oro.
El titular de la AGN, Juan Manuel Olmos, había hablado de un "error de cálculo" por parte del Banco Central. (Foto: archivo).
La entidad argumentó que las estrategias de administración de riesgos deben analizarse desde la perspectiva existente antes de que ocurran los acontecimientos, cuando los resultados todavía son inciertos. Desde ese enfoque, defendió las coberturas como una herramienta para limitar las pérdidas potenciales en un contexto en el que el oro representaba una proporción relevante de las reservas internacionales.
El BCRA defendió la continuidad de la política de cobertura
El informe también vinculó los resultados de las operaciones con el desempeño económico general de la entidad. Según el documento, el resultado neto de la posición de oro, junto con las demás operaciones del Banco Central, contribuyó a que en 2024 y 2025 se registraran los mayores resultados económicos totales y realizables de los últimos 20 años.
Por último, el organismo defendió la continuidad institucional de esta política, vigente desde 2006 y contemplada en su Manual de Inversiones.
Según el BCRA, las operaciones realizadas desde diciembre de 2023 dieron continuidad a prácticas aplicadas durante las últimas dos décadas, período en el que, de acuerdo con la entidad, fueron auditadas por la AGN sin observaciones.