A principios de la semana pasada había superado los US$ 41.000 gracias a un tuit del fundador de Tesla, Elon Musk, donde dejaba entrever que la empresa de vehículos eléctricos volvería a aceptar pagos en BTC si el minado mejoraba sus condiciones ambientales.
Sin embargo, pocos días después, las fuertes medidas de las autoridades chinas derrumbaron nuevamente el valor de la criptomoneda que, ya este lunes, se ubicaba apenas por encima de los US$ 33.000.
El minado de criptomonedas en el país asiático representa entre el 70% y 80% del total mundial, pese a las prohibiciones de comerciar con ellas y del cierre de esta actividad en varias provincias.
En este sentido, en los últimos meses, los gobiernos regionales de las provincias chinas donde hay más presencia de minería del Bitcoin ordenaron clausurar todas las instalaciones. Ahora, Sichuan, el mayor centro de minería de criptomonedas de base hidroeléctrica en China, se unió al resto de las provincias que tomaron medidas, como por ejemplo Xinjiang, Mongolia Interior, Qinghai y Yunnan.
Según analistas del sector, estas decisiones responden a que China busca frenar la proliferación de inversiones, recaudación de fondos ilícitos y la salida de capitales. Y las transacciones con criptomonedas son una gran amenaza para esos controles.
No obstante, otros consideran que las prohibiciones pueden facilitar el desarrollo de una moneda digital china, lo que permitiría a su gobierno central tener absoluto control de las transacciones.