La reacción inicial del mercado fue muy positiva. Hay que destacar que Cristina tuvo una moderación incorporando a Alberto Fernández y Macri a Pichetto. La gran diferencia es que el mercado no compró la moderación de los Fernández, pero sí, por ahora, compró la moderación que hace Cambiemos con Pichetto, porque cree que van a hacer lo que hay que hacer.
Veo que los votos que teóricamente no puede traccionar Pichetto, se podrían incorporar indirectamente en la medida que el mercado compre mayor gobernabilidad por esa fórmula y que eso mejore la transición económica hacia las elecciones. Eso depende de cómo Pichetto tracciona gobernadores y cómo se mantenga el radicalismo.
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Macri Pichetto
La primera foto juntos entre Miguel Ángel Pichetto y Mauricio Macri, en Olivos.
-¿Por quién debería inclinarse con más afán el mercado entre todas las fórmulas que conocemos?
-Creo que el mercado compra la gobernabilidad de Macri-Pichetto. Lo de Lavagna y Urtubey va a depender de cuál sea el discurso que finalmente tengan, porque la mirada económica del ex ministro difería de la del gobernador salteño.
-¿Pueden restarle votos a la fórmula de Juntos por el cambio?
-Puede pasar que no se polarice lo suficiente y que eso le reste votos a la fórmula oficialista en las PASO y en la primera vuelta.
-¿Se prevé en el mercado cierta volatilidad en el período de campaña?
-Creo que la volatilidad va a seguir estando. Vamos a tener una incertidumbre política y su evolución va a ser clave en 3 frentes económicos que se retroalimentan entre sí.
-¿Cuáles son?
-Uno es la eventual presión en la venta de reservas del Banco Central para mantener el tipo de cambio. Dos: si el Tesoro puede mantener un ratio de refinanciamiento de Letes en dólares y Lecaps arriba del 46%, que es lo que necesita para cerrar el programa financiero.
Y tercero: la estabilidad de los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado que es lo que se necesita para no tensar la venta de dólares de reservas del BCRA y para que ese banco pueda refinanciar las Leliqs y cumplir con el programa monetario.
-¿Qué viene pasando con los depósitos?
-Hubo un fuerte crecimiento que luego se desaceleró, entre febrero y abril, y ahora empiezan a mejorar en el margen. Ayuda la estabilidad del tipo de cambio surgida por el anuncio de que el BCRA podía intervenir libremente y la liquidación de la cosecha. También mejoraron las tasas reales de los plazos fijos.
-¿Se mantendrá la tendencia de desaceleración de la inflación?
-En junio vemos una inflación de entre 2,5 y 3%. Depende de que el tipo de cambio esté tranquilo. En un contexto en el que no hay aumentos tarifarios pero sí hay reapertura de paritarias que van a apretar la función de costos de las empresas en un contexto donde no tienen tasas de interés amigables para refinanciar el capital de trabajo.
¿Cómo impacta esto en la emisión de deuda del Gobierno?
-El programa financiero del Gobierno cierra si el Tesoro logra mantener un ratio de refinanciación por arriba del 46%.
-¿Qué horizonte financiero se proyecta para 2020?
-Sin suponer un superávit fiscal antes de intereses y sin suponer que hay un roll over automático de los vencimientos de capital de bonos y de las letras de corto plazo, hay que salir a buscar al mercado US$ 33.300 millones. De los cuales US$ 15 mil millones es en dólares y 18.300 millones son necesidades en pesos. No hay una alta carga de vencimientos de capital de bonos.
El problema está en la alta carga de intereses en los vencimientos de letras de corto plazo. Por eso no tiene sentido una reestructuración de plazo. Lo que tiene que hacer el próximo gobierno es generar consenso en términos de dar certidumbre y gobernabilidad para dar consistencia monetaria y fiscal. Eso permitiría bajar el riesgo país y reabrir el mercado.
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Lagarde y Macri. Los desembolsos del FMI serán en total más de US$ 57 mil millones.
-¿Cuándo empiezan los pagos fuertes al FMI?
-Arrancan en 2022 y 2023. En 2020 no hay un pago fuerte al fondo. Los pagos a organismos internacionales en total son por US$ 3 mil millones. Y entran desembolsos del FMI de US$ 5900 millones.
-¿Debe haber renegociación con el FMI, como lo postulan referentes económicos de la oposición?
-Claramente cualquier gobierno se va a tener que sentar a renegociar los pagos con el FMI. Entre 2022 y 2023 hay que pagar aproximadamente US$ 50 mil millones y es inviable.
-¿Qué medidas económicas debería adoptar como prioridad un próximo gobierno?
-El próximo gobierno tiene que generar certidumbre en términos de consistencia monetaria y fiscal, un plan de estabilización que permita manejar la inercia inflacionaria y un plan de reformas estructurales que apunte a bajar el gasto para bajar impuestos. Con esas 3 cosas se puede bajar el riesgo país y volver al mercado a tasas razonables. Esa es la agenda pesada del 2020. Por eso es importante la gobernabilidad.
-¿Qué fortaleza tiene hoy el BCRA y el Tesoro de cara a la tensión que va a generar una campaña altamente polarizada?
-El Banco Central tiene una fortaleza muy débil porque tiene un problema en su hoja de balance. Tiene dos activos tóxicos como las letras intransferibles por US$ 28 mil millones y adelantos transitorios por US$ 11.000 millones. Y tiene un stock de Leliqs de US$ 22 mil millones.
Si bien el BCRA mejoró la foto del ratio de Leliqs en dólares contra reservas netas (eso hoy es 1-1), la dinámica hacia adelante va a depender de cuántas reservas tenga que vender y qué tasa tenga que poner para estabilizar la demanda de pesos.
Si el gobierno puede bajar el riesgo país y encuentra financiamiento en el mercado, cualquier plan creíble para bajar la inflación va a tener que incorporar un saneamiento de la hoja de balance del BCRA.
-¿Cómo ve el panorama del resto del año con el consumo?
-No soy muy optimista. No veo que aún en un escenario en el que se descomprime la incertidumbre política el gobierno tenga herramientas para dar vuelta el ciclo. En el mejor de los casos, si la incertidumbre política baja, lo que se puede tener es un salario que le empiece a ganar a la inflación. Aún en ese escenario no creo que el BCRA tenga mucho margen para bajar la tasa de interés y para que se dinamice el crédito. Se va a priorizar la estabilidad cambiaria en medio de la incertidumbre política.
-¿De qué forma describe el escenario macroeconómico con el que tuvo que lidiar el gobierno este año?
Hasta ahora el Gobierno venía de un círculo vicioso. El mercado te cerró la persiana. Eso deterioró las variables financieras en términos de dólar y riesgo país. Eso complicó la economía porque se devaluó, cayó el salario real, cayó el crédito y hubo que endurecer la política fiscal.
Eso sacó caudal político. Lo financiero complicó lo económico, lo económico a lo político y lo político a lo financiero. En ese círculo vicioso está el Gobierno desde principios de 2018. Lo que se busca es que lo financiero empiece a mejorar. Y que eso lo transforme en virtuoso.
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sandleris horizontal
Según Furiase, la entidad dirigida por Sandleris tiene "un problema en su hoja de balance".
-¿Cual es lo prioritario que deberá afrontar quien gane las presidenciales?
-Desde 2020 para adelante, cualquier agenda política tiene los mismos problemas. Porque se va a enfrentar con la mochila de la inflación y la deuda, un balance del BCRA deteriorado, riesgo de una espiralización de la inflación y un problema de sustentabilidad de la deuda si no genera superávit fiscal primario y si no estabiliza el tipo de cambio real. Por eso no hay margen para financiar populismo en 2020, sea Fernández-Fernández o Macri-Pichetto.
Por que llegás con un BCRA sin reservas excedentes, sin margen para subir la presión impositiva, llegás con déficit fiscal y sin margen para darle a la maquinita.
-¿Hay mucho más margen para que baje el dólar?
-El tipo de cambio real está bastante acomodado. Venimos de 8 meses de superávit comercial. El tipo de cambio contable mejoró mucho. Esto se refiere a la relación de cobertura entre la cantidad de pesos en la economía (M3 privado en pesos por ejemplo) y las reservas del BCRA (neta de los dólares del FMI para pagar la deuda)
El problema es el tipo de cambio financiero. Como hay incertidumbre política se necesita una tasa muy alta para que la gente se quede en pesos y no vaya al dólar.
No veo mucho margen para que baje el tipo de cambio nominal. Pretender un tipo de cambio real competitivo para las exportaciones con saltos discretos en el dólar es un perro que se muerde la cola, el camino es logar un tipo de cambio real competitivo y estable bajando el gasto público, los impuestos y la inflación.