Durante el mes de octubre se celebra al Gin Tonic, uno de los tragos más populares del planeta, que sigue ganando popularidad tanto en el mundo como en Argentina, donde crece la producción nacional en las destilerías locales.
Durante el mes de octubre se celebra al Gin Tonic, uno de los tragos más populares del planeta, que sigue ganando popularidad tanto en el mundo como en Argentina, donde crece la producción nacional en las destilerías locales.
En el 2020, el consumo de gin creció un 30% y el Gin Tonic fue una de las claves de esta tendencia, ya que el 60% del consumo total del gin se debe al clásico trago que suma adeptos en todas partes del mundo.
Otro dato relevante es que, según IRI -empresa de big data que analiza datos de compra y fidelización-, se observa que cambiaron los momentos de consumo del Gin Tonic: pasó de ser una bebida consumida durante el ocio nocturno, a una que también se consume en otros momentos del día, como el “afterwork” o los fines de semana después de comer.
En este escenario, Pernod Ricard invita a celebrar la ocasión con su portafolio de gin, integrado por las marcas Beefeater, Monkey 47 y Brighton. Además, ofrece una breve historia del surgimiento de esta tradicional bebida.
Creada en Holanda en el Siglo XVI por el médico físico Francis Sylviius de la Boe, la ginebra nació como una bebida con fines medicinales. Este destilado pronto cayó en manos de los soldados holandeses que la utilizaban para ganar coraje en el campo de batalla durante la Guerra de los 30 años (1618-1648) y la compartieron con sus aliados ingleses. Los británicos, fascinados con esta bebida, la llevaron a Londres.
Más adelante comenzaron las importaciones legales e ilegales de ginebra, que llevan a la sociedad londinense a uno de sus mayores períodos de decadencia, la llamada “Gin Craze”, en la que se estima que una de cada tres casas producía esta pócima en tinas y urinales, agregándole ácido sulfúrico, huesos para perros, y trementina para estirar el producto.
La historia del concepto se fue transmitiendo de generación en generación: en medio del caos e intoxicación, al cabo de dos copas la gente no llegaba a pronunciar la palabra “Ginebra” completa y ahí nació el “Gin”. La bebida se tomaba pura para quienes tenían la posibilidad de pagar por las copas, en cambio, quienes no tenían dinero suficiente, podían comprar trapos embebidos.
Ya en el año 1800, se implementó en Londres un sistema de licencias que tenían un costo elevado para combatir la producción ilegal de Gin, esto hizo que la producción cayera en manos de expertos y este suceso, junto con la aparición del alambique de destilación continua, marcaron el antes y el después en la elaboración de esta bebida.
Luego se abrió la exportación y los bartenders del mundo tuvieron por primera vez acceso a esta bebida, En este período cerca del 80% de los cócteles registrados eran a base de Gin.
El intercambio de productos, nuevas materias primas y la explotación de recursos en la Inglaterra colonial, trajeron también nuevas enfermedades para los colonos y soldados: entre ellas, la temida malaria.
En 1840, los británicos que vivían en la India usaban 700 toneladas anuales de corteza en polvo de quinina, un árbol que se usaba como antídoto contra la malaria y que tuvo su primera prueba en la condesa de Chinchón. Pero el sabor amargo de la quinina, exigía una actualización para poder hacer la medicina más tolerable y comenzaron, entonces, agregaron azúcar y agua. Así nació la "Indian Tonic Water", una bebida refrescante y eficaz para combatir la epidemia.
La bebida tónica necesitaba otro sabor más para combatir el amargo de la quinina. En ese momento, la Ginebra ya se consumía en Inglaterra y sumarla a la “Indian Tonic Water” fue la alternativa correcta para poder popularizar la medicina entre los soldados.
Pero a mediados del Siglo XVIII apareció una nueva versión de la tónica. Un agua carbonatada que contenía quinina y que se convirtió en un refresco tendencia en Inglaterra que, ya acostumbrados a mezclarlo con agua y limón, y combinarlo con Ginebra, se transformó en la bebida nacional.
Así nació el Gin-Tonic, una medicina que introdujo en las casas y bares ingleses como aperitivo o en la sobremesa.