Agricultura y tecnología

La historia de la empresa que entrena abejas y recibió una inversión de 8 millones de dólares

Matías Viel, fundador de BeeFlow, busca mejorar la calidad de los cultivos de manera sustentable. Cómo logró la atención de grandes inversores globales con su innovación.
Carlos Toppazzini
por Carlos Toppazzini |
Matías Viel

Matías Viel, fundador y CEO de Beeflow.

“Estamos muy entusiasmados de trabajar con inversores que creen que las abejas cumplirán un rol relevante en la transición hacia un sistema agrícola más regenerativo y sustentable", comenta Matias Viel, fundador y CEO de Beeflow.

La compañía, reconocida en el mundo por su tecnología de polinización para cultivos, anunció el cierre de una ronda de inversión Series A por US$ 8.3 millones, liderada por Ospraie Ag Science y acompañada por Steve Jurvetson, de Future Ventures (director de Tesla y SpaceX), Jeff Wilke (ex CEO, Worldwide Consumer de Amazon), Vectr Ventures, SOSV y Grid Exponential. Este mercado de la polinización mueve US$ 30.000 millones por año en todo el mundo.

Todos los inversores coincidieron en que se asombraron por “los avances científicos de Beeflow en la salud de las abejas y la eficiencia de la polinización, de vital importancia para que funcionen los ecosistemas”.

Tecnología y agricultura

Con sedes en Buenos Aires y en Los Ángeles (Estados Unidos), la empresa de tecnología agrícola ayuda a los agricultores a producir más alimentos con menor impacto ambiental.

Su conocimiento en polinización permite que los productores agrícolas mejoren los rendimientos de cultivos, como arándanos y almendras, hasta en un 90%; y, al mismo tiempo, reducen la tasa de mortalidad de las abejas en hasta un 70%, que son esenciales para la biodiversidad y la agricultura sostenible.

Fundada en 2016, cuando el argentino tenía apenas 26 años, la compañía trabaja hoy con firmas como Driscoll's, el mayor productor de berries de los Estados Unidos, para maximizar el tamaño y la cantidad de los frutos por plantas. Entre otros clientes, también se destacan Woolf Farming y BASF.

Además, buscan reducir el descarte de alimentos en el campo (por malformación o bajos calibres), mejorar la producción de semillas híbridas vegetales y reducir la incidencia de enfermedades asociadas a una polinización deficiente.

En Argentina, por ejemplo, ya realizaron trabajos con cerezas, en Río Negro, arándanos y palta, en Tucumán, y experimentaron con girasol, un cultivo más complejo por ser extensivo.

La polinización fue un tema olvidado por la industria agrícola”, explica Viel. Pero ahora, “las prácticas bee-friendly se están convirtiendo en estándar para la cadena de suministro de alimentos; por eso es un momento perfecto para escalar la compañía y hacer crecer nuestro equipo".

https://twitter.com/mativiel/status/1409928980854054913

Entrenando abejas

La plataforma de tecnología de Beeflow está basada en extensas investigaciones científicas sobre cómo la nutrición y el comportamiento de las abejas influyen en el rendimiento y la salud de los polinizadores.

En este sentido, Walter Farina, un doctor e investigador argentino con más de 20 años estudiando el cerebro y la comunicación de las abejas, lidera el esfuerzo científico de ToBEE, la tecnología que permite entrenar a las abejas para polinizar flores específicas.

El trabajo de la compañía de Viel consiste en integrar su conocimiento sobre el comportamiento de las abejas frente a un ambiente específico, junto a los manejos que hacen los productores en el campo, para potenciar su actividad.

De esta manera, utilizan suplementos nutricionales a base de plantas que impactan positivamente en la actividad polinizadora de las abejas, por ejemplo, en la cantidad de vuelos que realizan a las flores del cultivo de interés.

Una de sus tecnologías ayuda a las abejas a mejorar en hasta 7 veces la polinización en temperaturas más frías.

Las abejas son responsables de polinizar el 70% de los cultivos en el mundo y desempeñan un rol muy importante en nuestra cadena de suministro de alimentos, pero son pocos los verdaderamente conscientes de su relevancia en el rendimiento de los cultivos agrícolas”, señala Viel.

Al alimentar a las abejas con suplementos nutricionales a base de plantas, junto a la aplicación de conocimiento científico relacionado a su comportamiento e interacción, Beeflow también ha demostrado una notable mejora cercana al 100% en los rendimientos de otros cultivos como frambuesas y kiwis, además de almendras y arándanos.

Para el emprendedor, graduado de Administración de Empresas en la universidad argentina de San Andrés, “la industria agrícola fue históricamente dura con los insectos y muchas de las 20.000 especies de abejas del planeta están al borde de la extinción”.

Según su opinión, es necesario restaurar y preservar la biodiversidad de insectos para que la agricultura sea más sostenible y ecológica. “En Beeflow, utilizamos a la naturaleza como una tecnología para producir más alimentos con menos impacto ambiental”, destaca.

El camino de Beeflow

Después de su creación, la startup llegó a California en 2017 de la mano de IndieBio, la aceleradora más importante del mundo biotech, que invirtió en el proyecto unos US$ 200.000.

Antes, había recibido capital de la argentina GridX, una de las compañías que potencia los proyectos del sector a nivel local.

Más adelante, recibió una inversión de US$ 3 millones, liderada por el fondo de Nueva York, Ospraie Management. Además de los 12 empleados que trabajan en las oficinas de la compañía en el norte de Los Ángeles, otros 6 profesionales se encuentran en Sierra de los Padres, cerca de Mar del Plata, donde se realiza el trabajo más fuerte en investigación y desarrollo.

Actualmente, Beeflow participa también de un programa de Endeavor.

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