Alianza económica

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es una realidad tras 25 años de negociaciones y demoras

La protesta dura de productores, al menos en tres países del Viejo Continente, pudo zanjarse con una promesa de un apoyo extraordinario en euros para compensar lo que pierdan en la competencia con productos importados desde el Mercosur.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Con 25 años de demora

Con 25 años de demora, el acuerdo UE-Mercosur será una realidad. (Foto: A24.com)

Se hizo esperar, pero finalmente se aprobó un acuerdo histórico. La Unión Europea y el Mercosur aprobaron finalmente la asociación birregional tras 25 años de negociaciones, marcando uno de los pactos comerciales y políticos más relevantes de las últimas décadas. El entendimiento, alcanzado luego de extensas discusiones técnicas, tensiones políticas y cambios de gobierno en ambos bloques, busca crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, que abarcará a más de 780 millones de personas.

El acuerdo prevé una reducción progresiva de aranceles para la mayoría de los bienes industriales y agrícolas, lo que abrirá nuevas oportunidades para las exportaciones del Mercosur - especialmente alimentos, productos agroindustriales y materias primas - y facilitará el acceso de empresas europeas a un mercado sudamericano ampliado. A su vez, incorpora capítulos sobre servicios, compras públicas, propiedad intelectual y cooperación regulatoria.

Uno de los puntos más sensibles fue el compromiso ambiental, en particular en materia de deforestación y cambio climático, exigido por varios países europeos. Tras años de resistencia, se incluyeron cláusulas vinculadas al Acuerdo de París y mecanismos de seguimiento ambiental.

Más allá del comercio, el pacto tiene una fuerte dimensión geopolítica: refuerza el vínculo estratégico entre Europa y América del Sur en un contexto global marcado por tensiones comerciales, disputas por recursos y la creciente influencia de China y Estados Unidos. Para el Mercosur, representa una apuesta a la inserción

El compromiso de Bruselas - de la mano de Von der Leyden - de una ayuda multimillonaria en euros a productores belgas, franceses e italianos, destrabó los últimos reparos al acuerdo.

Finalmente, el acuerdo con la Unión Europea es una realidad

En 1999 se iniciaron las negociaciones para un acuerdo de asociación birregional entre la Unión Europea y los países del Mercado Común del Sur (Mercosur) sobre la base de tres pilares: diálogo político, cooperación y comercio. Un tratado que involucraba el comercio entre unos 600 millones de habitantes - en ese momento - requería una profunda negociación.

Sin embargo, el proceso se demoró 25 años por problemas "logísticos" del Mercosur y en esta tercera década del siglo XXI, las protestas de los agricultores europeos. Los vaivenes económicos del Mercosur, especialmente la Argentina, hicieron muy difícil mostrar la misma estabilidad que exhibía la Unión Europea. Así, los aranceles y convenios por los productos de libre comercio resultó casi imposible durante décadas.

Finalmente, 20 años después, se alcanzó un “acuerdo, en principio” en el pilar comercial y, unos meses más tarde, se cerraron las bases del diálogo político y cooperación para el desarrollo.

A cambio de la apertura del mercado, los países del Mercosur solamente obtenían la garantía de ciertas cuotas de importación. El acuerdo era ahora más importante, por el crecimiento demográfico, el mercado que surgirá tiene ahora 700 millones de habitantes, el doble de la población, por ejemplo, de los Estados unidos.

aporte argentino al acuerdo
El acuerdo crea un mercado de 780 millones de habitantes. (foto: A24.com)

El acuerdo crea un mercado de 780 millones de habitantes. (foto: A24.com)

Pero, apareció entonces la violenta protesta de los productores agrícolas y de ganado en Europa. Bruselas - la "capital" de la Unión Europea, se llenó de productos del campo, tractores y productores violentos. Emmanuel Macron y Georgia Meloni pusieron el pie en el freno al acuerdo. Ni la buena relación de ambos con Javier Milei pudo destrabar la crisis. Hasta que apareció el "as en la manga".

von der leyden
La presidenta del Consejo de la Unión Europea hizo la sugerencia final que permitió salvar el acuerdo. (Foto: A24.com)

La presidenta del Consejo de la Unión Europea hizo la sugerencia final que permitió salvar el acuerdo. (Foto: A24.com)

Von der Leyden tenía el "mazo marcado"

Así y todo, la resistencia en Europa, especialmente del sector agrícola, como también los reparos en política climática, obligaron a renegociar el acuerdo. Hasta que apareció toda la experiencia de la alemana que dirige el Consejo ejecutivo de la Unión Europea. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, propuso una solución política intermedia que evitó reabrir todo el tratado negociado durante años.

Fue ministra en Alemania en los gobiernos de Ángela Merkel. Su paso por la cartera de Trabajo y Asuntos sociales, fue fundamental. Impulsó un instrumento adicional (un anexo o declaración interpretativa) que refuerza los compromisos ambientales, sin modificar el texto central del acuerdo comercial. En concreto, su propuesta incluyó:

  • Garantías explícitas de cumplimiento del Acuerdo de París sobre cambio climático.

  • Compromisos más claros contra la deforestación, especialmente en la Amazonia.

  • Mecanismos de monitoreo y seguimiento ambiental, con posibilidad de diálogo y presión política si no se cumplen los compromisos.

  • La idea de que el acuerdo no solo sea comercial, sino también estratégico y sostenible, alineado con el Pacto Verde Europeo.

Esta fórmula permitió contener las objeciones de países como Francia, Irlanda y Austria, muy presionados por sus sectores agrícolas y ambientalistas, sin exigir una renegociación completa que hubiera hecho naufragar el pacto.

Todas estas "protecciones" implican una lluvia de euros para compensar a los productores europeos de alimentos porque sus productos son más caros que los del Mercosur. Por eso eran las protestas. La compensación prometida salvó el acuerdo.

El acuerdo en su conjunto debe ser aprobado por los Parlamentos nacionales de los 27 Estados y en el caso de Bélgica, de sus parlamentos regionales.

intercambio
El intercambio de productos puede potenciar las exportaciones del Mercosur y de la Argentina en particular. (Foto: A24.com)

El intercambio de productos puede potenciar las exportaciones del Mercosur y de la Argentina en particular. (Foto: A24.com)

Lo que se sabe es que la oferta de la UE de abrir el comercio de bienes permanece esencialmente sin cambios con respecto a la versión del acuerdo aprobada en 2019. No se ha ampliado el acceso al mercado para bienes de exportación claves del Mercosur. Productos como la carne, el arroz, el azúcar, la miel, el etanol y el jugo de naranja, que representan la mayor parte de la canasta exportadora del bloque sudamericano, siguen sujetos a cuotas de importación que en la mayoría de los casos tienen la misma magnitud que en 2019.

El acuerdo sobre «cadenas de valor sostenibles para la transición energética» también abrió nuevos caminos. Prevé la posibilidad de restringir la exportación de minerales críticos para la transición energética con el objetivo de aumentar la creación de valor local. Al hacerlo, el Mercosur está enviando una señal de que no solo quiere ser un exportador de materias primas, sino que también exige el derecho al desarrollo, al empleo y a la reindustrialización.

argentina y el acuerdo
Los beneficios para la Argentina, más allá de los sectores que se verán favorecidos por la ventaja comparativa con productos similares pero de Europa. (foto: A24.com)

Los beneficios para la Argentina, más allá de los sectores que se verán favorecidos por la ventaja comparativa con productos similares pero de Europa. (foto: A24.com)

En segundo lugar, se ha incrementado la protección del sector automotriz del Mercosur respecto a las disposiciones negociadas en 2019. Los plazos para la liberalización del comercio se amplían de 15 a 18-30 años, dependiendo del nivel de innovación de los vehículos. Además, una nueva cláusula permite suspender las importaciones libres de impuestos por hasta cinco años sin compensación si afectan las ventas de la industria automotriz local.

En tercer lugar, hay otra innovación significativa: se refiere a la atenuación de las obligaciones de liberalizar las compras del sector público. No está claro cómo repercutirán estos cambios en el Mercosur. A lo largo de la extensa historia de negociaciones, el Mercosur siempre ha actuado sobre la base de la suma de los intereses nacionales. Pero deben quedar al margen simpatías o antipatías personales o ideológicas. La más fuerte del momento, la representan Lula da Silva (Brasil) y Javier Milei (Argentina).

Para la Argentina se abre una puerta enorme para las exportaciones. Si estas aumentan, como debería suceder, el país tendrá un mucho mayor número de divisas genuinas y mejorará todas las variables de la economía. Desde el superávit comercial hasta la creación de más puestos de trabajo para los argentinos.