Sin embargo, el monto creció en los meses siguientes hasta ubicarse en los $929.106 millones, del mes de agosto. Y, pese a un leve repunte en septiembre, en octubre alcanzó la cifra más alta del año, por encima del billón de pesos.
Un reflejo de la inflación
“Estos indicadores hablan un poco de la inflación que tenemos”, indicó el economista Camilo Tiscornia, titular de C&T Consultores. Aunque, reconoció, no es una forma de análisis que aporte claridad en torno a lo que está pasando, ya que “estas cifras deberían medirse como porcentaje del PBI”.
En ese sentido, explicó, lo que se observa es que “el gasto público aumentó fuertemente otra vez como porcentaje del PBI. Es un problema, porque cuando lo ves con una perspectiva más larga, durante décadas la Argentina tuvo porcentajes de gasto público apenas por encima del 20% de PBI y luego se acercó a 40%, lo cual impacta en la economía porque significa que debes recaudar más impuestos, con la consecuente presión impositiva altísima que vemos”.
En definitiva, dijo, que el gasto público siga subiendo es una complicación. “Pero el Gobierno lo defiende como una forma de favorecer el crecimiento o corregir desigualdades que, conceptualmente puede estar bien, pero que no deberían llevar el gasto público hasta cualquier nivel, justamente, porque la economía argentina no lo soporta”.
Por último, afirmó, “todo lo que tenemos en materia de inflación o problemas de endeudamiento, demuestran que el país no puede seguir soportando un nivel de gasto público tan elevado”.