De nada servía que la entidad monetaria saliera a vender divisas dado que iba a quedar rezagado contra el resto de las monedas de la región. Es más, si el peso argentino no perdía valor, los grandes fondos del exterior iban a duplicar la apuesta en contra dado que el dólar quedaba barato en Argentina frente a países vecinos. El riesgo país que mide la probabilidad de que se incumpla con los pagos y se entre en default subió a más de 900 puntos.
Lo curioso es que los papeles argentinos de corto plazo ofrecen un mayor rendimiento que los de largo plazo. Esto se debe a que, si tras las elecciones, un nuevo gobierno decide restructurar la deuda, entonces los que más llevan la de perder son los de corto plazo cuyo precio se haya más cerca del 100% de paridad que los de largo plazo, que operan al 70%.
La tasa de las Leliq subió a un ritmo mayor al que venía observando la semana pasada, con un incremento de 60 puntos básicos contra los 30 puntos de las jornadas previas.
El clima al cierre entre los operadores era de elevada preocupación: es que no imaginan que haya una rápida tregua entre China y Donald Trump. La postura belicosa de ambos contendientes llegó a un nivel en el que difícilmente hayan retrocesos inmediatos. Son tiempos de alta prudencia.