Actualmente hay cuatro grandes fuentes de ingresos monetarios en los hogares por parte del Estado. Por un lado, las jubilaciones y pensiones (alrededor de 7 millones) y el empleo público (3,2 millones).
Por el otro, las incorporaciones de asistencia que se hicieron con motivo de la pandemia.
El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) son los nuevos instrumentos creados por el Estado para asistir a las familias y a la empresas con el objetivo de atenuar el daño social y económico. En su primera ronda, el IFE alcanzó a 8,4 millones de personas.
La ATP, en tanto, tiene dos grandes ejes: por un lado, el pago del parte del salario a los empleados registrados en las empresas en crisis; por el otro, un crédito a tasa cero a trabajadores independientes formales cuya facturación se vio afectada por la pandemia.
Para el pago de salarios devengados en mayo, se aprobaron hasta el momento alrededor de 242 mil empresas que emplean a 2,04 millones de empleados. En cuanto a los créditos, se aprobaron 479 mil.
Menos aportes
Según el informe: "La reactivación económica comenzó, pero las secuelas de la pandemia se sienten. Entre febrero y abril, alrededor de 15 mil empresas dejaron de presentar declaraciones juradas de seguridad social ante AFIP (el 2,8% del total)".
Y agrega: "El sector de hoteles y restaurantes fue el más afectado, con una caída del 8% en la cantidad de empresas que declaran DDJJ. Si bien es prematuro catalogar esto como cierres definitivos, es un dato que ilustra el daño que ha generado elCOVID-19".