Lo que está claro es que el mercado aguarda que el proceso de solución de la deuda argentina se encarará de manera rápida, lo que es crucial dado el aluvión de vencimientos que se avecinan. Es importante no sólo conocer la oferta a bonistas sino también el plan fiscal del próximo gobierno que elimine las chances de que Argentina no pueda pagar la deuda de nuevo en tres o cuatro años.
Otra variable en juego pasa por el dólar. El nuevo equipo económico apuntará a reactivar bajando tasas de interés fuertemente. Por ello es que el tipo de cambio estará jaqueado por las políticas que se pongan en marcha desde el martes 10 próximo. Si bien el dólar oficial se mantendrá en los valores actuales, puede ampliarse la brecha con el dólar blue, el dólar Bolsa y el dólar "contado con liqui".
El contexto internacional ayuda. Los datos de la economía norteamericana conocidos muestran que no habrá subas de la tasa de interés en el corto plazo. En el mundo hay más de 15 trillones de dólares colocados a tasas negativas, es decir, que se coloca dinero y se recibe menos al vencimiento. Por ello lo insólito del default argentino en este contexto. La recuperación de mercados y de la economía estará atada a la velocidad con la que el futuro ministro Guzmán acuerde con bonistas. Al parecer, va en ese camino.