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Alberto presentó su gabinete e inauguró su relato para borrar la sombra de Cristina

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Alberto presentó su gabinete e inauguró su relato para borrar la sombra de Cristina
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El gabinete de Alberto
El gabinete de Alberto

Alberto en el centro. Todos los hombres y mujeres de su gabinete eran sus amigos, sus compañeros o gente que él llevó a la política; o al menos eso decía el libreto. No mencionó ni una sola vez a su vicepresidenta y mentora Cristina Kirchner.

En la comunicación se encargó de aclarar por qué él los elegía. Incluso en un caso, el de Carlos Zannini fue más allá: “No me lo impuso nadie”. Una estrategia para borrar la sombra de Cristina y para ponerse él en el centro de la escena, así como se ve en la foto.

La construcción de la foto esconde una realidad incontrastable: la fuerte presencia del kirchnerismo duro y de funcionarios del “paladar” de Cristina en el Gabinete. También oculta que de la “transversalidad” quedó poco: no hubo mucho para los gobernadores ni para los aliados que construyeron el Frente de Todos.

Fue una foto absolutamente cuidada. Cada uno de los futuros miembros del gabinete se sentó en el lugar que le correspondía. Se los sentó intercalando la procedencia política. Una vez que todos estaban sentados, llegó Alberto. Varón, mujer, varón, mujer en la primera fila; el resto de las hileras, más complicadas para seguir ese esquema.

Fundamental: evitar que digan que está “corto de mujeres”. Por eso quizás agregó en la presentación cargos menores como la presidencia de AySA o el viceministerio de Educación, y en cambio dejó afuera otros cargos más importantes como el titular del Anses o el presidente del Banco Central.

Con su habitual gaseosa de pomelo en mano, Alberto fue mencionando uno por uno. Nervioso por momentos. Siempre con tono sensible. “Muy contento porque todos los que me acompañan han trabajado conmigo”, dijo. “Somos un frente que se constituyó sobre la base de la unidad”, aclaró.

Y luego sus referencias personales.

  • “Con ‘Wadito’ nos conocemos hace muchos años y pondero de él que le gusta ejercer la política sobre la base de dialogar y ponernos de acuerdo”, sobre Wado de Pedro.
  • Para Cancillería “mi amigo de casi toda la vida”, Felipe Solá.
  • “El ministro de Salud, como es obvio, tiene que ser Ginés”.
  • Sobre Martín Guzmán, ministro de Economía, aclaró: “En los últimos tiempos he consultado mucho por los problemas que la Argentina tiene de deuda”. “He consultado”. Primera persona del plural. “Fui yo y nadie más que yo”.
  • “A Mercedes la convoqué en 2003 y la he vuelto a convocar”, dijo sobre Marcó del Pont. Obvió los años en que fue funcionaria de Cristina.
  • “Nadie ha trabajado tanto como Arroyo. Amigo de muchos años”, sobre el ministro de Desarrollo.
  • “Generé un problema porque me llevé un diputado importante que es presidente de bloque. No lo tuve en cuenta en el momento en que decidí”, dijo sobre Agustín Rossi, intentando despejar la idea de que fue corrido por Cristina para poner a su hijo Máximo al frente del bloque. En el relato, Agustín Rossi es una creación de Alberto. “Lo convoqué, era un concejal en Rosario”.
  • Otro "descubrimiento" de Alberto, Lammens: “Año tras año fui a pedirle que sea candidato nuestro en Capital, pero nunca aceptó”.
  • Sobre el exintendente de Junín Mario Meoni, devenido en ministro de Transporte. “Parte de los radicales que se acercaron a ayudarnos”.

Dos párrafos importantes y opuestos entre sí.

  • El de Gustavo Béliz con un palo elíptico a Néstor: “Dejó nuestro gobierno en situaciones que prefiero olvidar”. Béliz había sido despedido por Kirchner luego de mostrar en televisión una foto del espía Jaime Stuiso. Y cuando fue presentado por Alberto, se pudo ver a Béliz con los ojos llorosos.
  • Y el de Zannini. “Esperamos que seas reivindicado por esos 107 días a los que has sido sometido. Bienvenido, Carlitos”.

“Los convoco a que hagamos una epopeya”, concluyó. Después de casi 4 meses de misterio, Alberto Fernández anunció su gabinete. En el andar se descubrirá si este equipo es el de Alberto, el del relato; o el de Cristina, el de las sombras.