Alberto en el centro. Todos los hombres y mujeres de su gabinete eran sus amigos, sus compañeros o gente que él llevó a la política; o al menos eso decía el libreto. No mencionó ni una sola vez a su vicepresidenta y mentora Cristina Kirchner.
Alberto en el centro. Todos los hombres y mujeres de su gabinete eran sus amigos, sus compañeros o gente que él llevó a la política; o al menos eso decía el libreto. No mencionó ni una sola vez a su vicepresidenta y mentora Cristina Kirchner.
En la comunicación se encargó de aclarar por qué él los elegía. Incluso en un caso, el de Carlos Zannini fue más allá: “No me lo impuso nadie”. Una estrategia para borrar la sombra de Cristina y para ponerse él en el centro de la escena, así como se ve en la foto.
La construcción de la foto esconde una realidad incontrastable: la fuerte presencia del kirchnerismo duro y de funcionarios del “paladar” de Cristina en el Gabinete. También oculta que de la “transversalidad” quedó poco: no hubo mucho para los gobernadores ni para los aliados que construyeron el Frente de Todos.
Fue una foto absolutamente cuidada. Cada uno de los futuros miembros del gabinete se sentó en el lugar que le correspondía. Se los sentó intercalando la procedencia política. Una vez que todos estaban sentados, llegó Alberto. Varón, mujer, varón, mujer en la primera fila; el resto de las hileras, más complicadas para seguir ese esquema.
Fundamental: evitar que digan que está “corto de mujeres”. Por eso quizás agregó en la presentación cargos menores como la presidencia de AySA o el viceministerio de Educación, y en cambio dejó afuera otros cargos más importantes como el titular del Anses o el presidente del Banco Central.
Con su habitual gaseosa de pomelo en mano, Alberto fue mencionando uno por uno. Nervioso por momentos. Siempre con tono sensible. “Muy contento porque todos los que me acompañan han trabajado conmigo”, dijo. “Somos un frente que se constituyó sobre la base de la unidad”, aclaró.
Y luego sus referencias personales.
Dos párrafos importantes y opuestos entre sí.
“Los convoco a que hagamos una epopeya”, concluyó. Después de casi 4 meses de misterio, Alberto Fernández anunció su gabinete. En el andar se descubrirá si este equipo es el de Alberto, el del relato; o el de Cristina, el de las sombras.