El citrato de fentanilo –analgésico- tenía un costo pre-pandemia de $52,20 y subió a $387, un aumento del 642%; mientras que las ampollas de propofol de 200 miligramos por 20 mililitros tenían un precio promedio de $137 y para abril llegó a $859, esto es, un incremento de 524%.
Este grupo de cinco insumos críticos a la hora de tratar a los pacientes de Covid-19 fueron los que incluyó el Gobierno en un acuerdo de precios máximos de referencia. Sin embargo, la demanda de estos productos se aceleró y al aumento de costos se le sumó el problema del abastecimiento.
“Los productos que se usan exclusivamente en la internación tuvieron un pico de demanda por la cantidad de internaciones en terapia intensiva y por eso tuvieron incrementos exagerados”, explicó a A24.com el presidente de la Cámara de Empresas de la Medicina Privada, Ricardo Lilloy.
Ante esto, en la industria reconocen que, aunque en general se respetan los precios del acuerdo oficial, algunos laboratorios exigen comprar otros artículos además del medicamento demandado, por lo que las compras se vuelven más abultadas.
Remedios ambulatorios y oxígeno
Los llamados medicamentos ambulatorios son aquellos insumos que se adquieren en farmacias e incluyen al ibuprofeno, el paracetamol y el enalapril. Estos remedios tuvieron un aumento promedio de 4% en abril y a lo largo del año subieron 55,8%, según las estimaciones de la UAS. Este incremento se encuentra muy por encima del índice de inflación, que para el mismo período se ubicó en 46,3%.
En el caso del oxígeno, según las estimaciones de la Unión Argentina de Salud (UAS), el oxígeno líquido a granel se ofrecía en marzo de 2020 a $33,62 el metro cúbico, mientras que un año después el precio ascendió a $73,73.
En tanto, el oxígeno comprimido pasó de $116,22 el metro cúbico en marzo de 2020 a $254,07 durante el mismo mes del año siguiente, con lo que acompañó la tendencia de los otros dos grupos de insumos necesarios para combatir el Covid.
¿Por qué se disparan los precios?
En el sector consideran que los aumentos son “desmedidos” y que la industria estableció precios “en forma unilateral, sin ningún control regulatorio hasta ahora, basándose en especulaciones, escudados en la devaluación del peso argentino, las dificultades para la importación y la escasez de materia prima a nivel mundial”.
“Estos medicamentos tienen componentes importados y ya de base la materia prima viene con aumentos. Uno de los grandes productores de drogas es la India y se producen demoras en la fabricación, que hacen que los stocks existentes se sobrevaloren. Si bien es cierto que la demanda global de estas drogas provoca un efecto de oferta y demanda, una vez que la droga está en Argentina, queda también la mano de obra y la logística. Por eso los aumentos son injustificados”, explicó Lilloy.
Y cerró: “Las compras se incrementaron porque el ciclo de reaprovisionamiento se duplicó y no hay otra opción que aumentar stock. El sistema hoy gasta en una prestación no prevista que no se puede demorar o no comprar porque son productos irremplazables”.