No es un punto en el cual el BCRA se compromete a defender a ultranza sino que sólo consigna que a partir de ese valor, pondrá a la venta un máximo de u$s 150 millones.
Se trata de un monto menor dado que si ocurriera un "extreme overshooting", como señalara Christine Lagarde, esos 150 millones de dólares serían insignificantes frente a un volumen de "desesperación" como los vividos en agosto con montos negociados por encima de los u$s 1.100 millones.
La teoría sobre estas bandas de flotación fue marcada por un trabajo del Premio Nobel Paul Krugman titulado "Target Zones and Exchange Rates Dynamics" con mucha literatura sobre lo sucedido en Europa con esas bandas de flotación previo al lanzamiento del euro.
En el caso argentino, los límites de las bandas son blandos, es decir que el BCRA no los defiende a ultranza sino que pone a disposición solamente los u$s 150 millones.
¿Para qué sirven entonces? Simplemente para marcar una expectativa del rumbo esperado del tipo de cambio sin shocks que lo afecten. De nuevo, el dólar puede llegar a superar esa barrera de 44 pesos. Ese nivel es sólo un indicador de que a partir del mismo gatilla ventas del BCRA con tope de 150 millones.
El ancla real entonces para el tipo de cambio pasa a ser la promesa oficial de mantener constante el nivel de base monetaria y el equilibrio fiscal primario para el 2019.
La escasez de pesos en circulación con una base monetaria nominal constante con inflación arriba de 30 por ciento para los próximos 12 meses implica una importante contracción.
"No va a haber pesos para poder comprar dólares", señalan en el BCRA. La fuerte recesión hará su trabajo para restar demanda de dólares.
La caída en importaciones se hará sentir en la plaza cambiaria. Será ello más efectivo que la banda de flotación con límites blandos.