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Alfaro, el técnico que cita a Borges y que deberá demostrar que no llegó a Boca solo por lo que dice

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Alfaro, el técnico que cita a Borges y que deberá demostrar que no llegó a Boca solo por lo que dice

Todo en el nuevo Boca parece ser cuestión de formas. Y todo lo que Gustavo Alfaro inspira por estas horas se analiza desde su discurso. Esas palabras que tanto lo condicionaron para abandonar Huracán. Las mismas palabras de las que ha quedado como rehén.

En el día más emocionante de su carrera, debió sacar una ley de contrato laboral para explicar por qué aparecen ofertas que son irresistibles y que rompen con cualquier juramento.

Se insistirá que los procederes del técnico pueden ser lógicos en un mundo del fútbol ciertamente desalmado. La cuestión pasa por los sentimientos de pertenencia profesados hace poco. A excepción de Marcelo Bielsa, casi nadie en este tiempo del fútbol argentino puede anteponer sus valores a sus intereses.

Alfaro impresionó al mundo Boca con citas de Borges y referencias filosóficas sobre éxito y exitismo. Cielo, infierno y purgatorio. Metáforas y alusiones que tienen sonoridad y describen las necesidades del club para este año.

Se habló poco del juego, quizás por esa demanda mediática de reparar más en lo periférico. De cómo jugará su Boca, de lo verdaderamente importante, se indagó poco. Hasta me animo a pensar que salvo para Burdisso, quien debe conocer en profundidad los métodos del nuevo técnico, pocos en Boca están al tanto de cómo juegan sus equipos. Muchas imágenes se construyen desde los medios, y Gustavo Alfaro goza del beneplácito de gran parte del periodismo.

Boca recibirá a un técnico que argumenta sus equipos desde la solidez, déficit muy marcado en los últimos tiempos. Y quizás por ello, la primera incorporación es el defensor paraguayo Junior Alonso. Sus equipos, como Huracán, han sido eficaces por encima de la producción general. No necesitaron dominar y elaborar para golpear.

Sus métodos pueden resultar sencillos y básicos, pero le sobrará experiencia y oficio a Alfaro para gestionar las vanidades de un vestuario potente. Otra cuestión de formas, que en este Boca pareciera resultar central. En fin, el desafío de Alfaro será demostrar que no a Boca solo por lo que dice con tanta corrección. Las palabras, lo aprendió recientemente, suelen ser efímeras y necesitan de aclaraciones.