Se habló poco del juego, quizás por esa demanda mediática de reparar más en lo periférico. De cómo jugará su Boca, de lo verdaderamente importante, se indagó poco. Hasta me animo a pensar que salvo para Burdisso, quien debe conocer en profundidad los métodos del nuevo técnico, pocos en Boca están al tanto de cómo juegan sus equipos. Muchas imágenes se construyen desde los medios, y Gustavo Alfaro goza del beneplácito de gran parte del periodismo.
Boca recibirá a un técnico que argumenta sus equipos desde la solidez, déficit muy marcado en los últimos tiempos. Y quizás por ello, la primera incorporación es el defensor paraguayo Junior Alonso. Sus equipos, como Huracán, han sido eficaces por encima de la producción general. No necesitaron dominar y elaborar para golpear.
Sus métodos pueden resultar sencillos y básicos, pero le sobrará experiencia y oficio a Alfaro para gestionar las vanidades de un vestuario potente. Otra cuestión de formas, que en este Boca pareciera resultar central. En fin, el desafío de Alfaro será demostrar que no a Boca solo por lo que dice con tanta corrección. Las palabras, lo aprendió recientemente, suelen ser efímeras y necesitan de aclaraciones.