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El dilema de Alfaro tras el debut en la Copa: jugar según sus convicciones o asumir el riesgo de "saltar al vacío"

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
El dilema de Alfaro tras el debut en la Copa: jugar según sus convicciones o asumir el riesgo de saltar al vacío

Esa obsesión en la que se ha transformado para Boca la Copa Libertadores ha comenzado una nueva aventura en Cochabamba. Para algunos, el efecto Madrid podrá ser un lastre; para otros, una responsabilidad para reivindicarse.

El propio director deportivo de Boca, Nicolás Burdisso, pide evitar ese síndrome obsesivo por la séptima, como si esto resultara sencillo para este plantel de Boca con el ruido que le deparará cada presentación en la Copa.

¿Está en condiciones este precoz Boca de Gustavo Alfaro de aspirar a la Libertadores? Por lo pronto no, pero tiene tanta jerarquía en su plantel que sólo por ello, aunque su rendimiento diste todavía de lo que se espera, se convierte en uno de los candidatos. Como el propio River, que esta noche empezará a defender la corona en Lima.

Hoy, en el fútbol sudamericano, los equipos más poderosos de la Argentina son candidatos naturales a ganar la Copa Libertadores. Esa tendencia marcada con la reciente final pareciera proyectarse desde planteles de igual o mayor calidad y desde la pronunciada crisis que atraviesan los equipos brasileños, sin conjuntos colombianos que amenacen irrumpir y con uruguayos lejos de su histórico protagonismo.

El debut de Boca frente a Wilsterman fue insípido. Serán atenuantes los efectos de la altura, el pésimo estado del campo de juego y un claro penal que el árbitro chileno Julio Bascuñán no le sancionó a su favor en la primera parte. Pero Boca sigue sin levantar vuelo en su juego.

La buena noticia que recibe este Boca de Alfaro es que Carlos Tevez pareciera estar de vuelta en su nivel. Y allí hay un mérito en el técnico de Boca si logra hacer sentir importante a un Tevez que el año pasado pareció no tener ni siquiera el orgullo para intentarlo. Para tener a Tevez en plenitud será necesario rodearlo de futbolistas afines, desde Bebelo Reynoso hasta el mismísimo Mauro Zarate, aunque el técnico haya optado por uno u otro.

Mientras consigue mejores resultados que lo que su rendimiento demuestra, Alfaro no define ni afianza desde donde debiera construirse el nuevo Boca. Se vislumbra que sus defensores centrales son Lisandro López y Carlos Izquierdoz. También se adivina que Iván Marcone, Tevez y Darío Benedetto aparecen como sus titulares. El resto de las funciones a elegir es una incógnita que será decisiva para entender hacia dónde va su Boca.

Cuando Alfaro determina rodear a Marcone con Nahitan Nández y Jorman Campuzano, o quizás Agustín Almendra, está diciéndonos que pretende cubrir los espacios del mediocampo. Aunque ello implique no potenciar la elaboración y hasta relegar el dominio a su rival. Cuando el partido lo invite como en Santa Fe, juntará al menos en un tramo del juego a futbolistas que van a darle al equipo otra profundidad. Todavía está en ese gran dilema Gustavo Alfaro. Jugar de acuerdo a sus convicciones, o entender las cualidades de los jugadores que gestiona que tal vez lo lleven a otro lugar. Quizá menos seguro, pero más audaz. Las demandas que reclama Boca lo empujarán a tomar riesgos. Aunque a él le parezca un salto al vacío.