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La mentirita

La pandemia no hizo más que demostrar que la dirigencia del fútbol argentino nunca está a la altura

por Hugo Balassone | 08 de septiembre de 2020 - 16:43
La pandemia no hizo más que demostrar que la dirigencia del fútbol argentino nunca está a la altura

La dirigencia del fútbol argentino no ha estado a la altura de la pandemia. Solo se entregó a la subvención de la televisión para perdurar, y a las recomendaciones sanitarias para permitirse comenzar los entrenamientos. Desde esa línea, hoy determinarán que hasta el 11 de octubre no arrancará a competir con la Copa de la Liga Profesional.

Los riesgos de demorar el retorno de nuestro fútbol pueden resultar irreversibles. Hoy la caída de la industria puede repercutir en las dificultades para vender jugadores. El producto fútbol argentino estará en algunos casos 7 meses sin jugar.

Esta nueva postergación deja en evidencia que sobre todo el retorno a los entrenamientos obedeció a la fecha impuesta por la Conmebol para el retorno de la Copa Libertadores. De lo contrario los equipos ni siquiera estarían entrenándose.

Estamos expuestos a un virus que no sabremos cómo se va a desarrollar en nuestro país. Nunca sabremos cuál será el contexto adecuado para jugar. Las consecuencias que deje esta inactividad pueden provocar daños irreparables. Hay equipos como River que fijó un tope salarial de 250.000 pesos en sus futbolistas y que esa deuda se vuelve irreversible si no concretan otra venta inminente.

Hay otros clubes de Primera División que desde marzo, apenas le han pagado a su plantel el contrato registrado en AFA, que es un monto ínfimo en proporción a sus salarios.

Y si hablamos de la dificultad para vender que representa el principal soporte de los clubes que es la venta de jugadores, de ahí para abajo debemos puntualizar en el tiketing, sponsoreo, estática, y todos los ingresos que movilizan la economía de los clubes.

El fútbol sin ideas de la Argentina no brindó herramientas para poder competir achicando el margen de error. Se rindió a la situación epidemiológica. Sin margen para pensar alternativas. La dirigencia del fútbol argentino pasó de la comodidad a la desidia. Con la excusa perfecta para mostrar su ineficacia.

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