Qué pasó. El empresario Gabriel Romero se convirtió hoy en un nuevo arrepentido en la causa de los cuadernos. Fue después de revelar que un día después de pagar coimas, consiguió un decreto presidencial de Cristina Kirchner que extendía sus negocios en la Hidrovía del Río Paraná. No estaba preso, pero sí su subordinado, Rodolfo Poblete, quien fue inmediatamente excarcelado después de la declaración de su jefe.







