El Jubileo de las Fuerzas Armadas reunió a efectivos de seguridad, militares y policías de 100 países. La ceremonia se realizó a cielo abierto bajo un clima frío y lluvioso, lo que pudo haber agravado los síntomas respiratorios del pontífice.
El arzobispo Diego Ravelli, maestro de las celebraciones litúrgicas, continuó con la lectura de la homilía, que contenía un poderoso mensaje dirigido a las fuerzas armadas del mundo. En el texto, el pontífice instó a los militares a “defender la vida siempre” y advirtió contra “el veneno de la propaganda del odio” que fragmenta las sociedades contemporáneas.