Es una decisión vital para la compañía con base en Seattle, Estados Unidos. Después de varios meses de revisión, Boeing decidió suspender la producción de su avión más vendido: el B-737 MAX.
Es una decisión vital para la compañía con base en Seattle, Estados Unidos. Después de varios meses de revisión, Boeing decidió suspender la producción de su avión más vendido: el B-737 MAX.
A partir de estos hechos, Boeing emitió un alerta mundial sobre un programa de revisión para ese modelo. Implicaba dejar en tierra miles de aeronaves de ese modelo en todo el planeta.
Hasta ahora, Boeing no encontró el motivo o la causa de las tragedias. La hipótesis central apunta no a una falla en el diseño de la estructura sino, tal vez, a una falla en los sistemas de navegación.
El fabricante norteamericano, a través de Twitter, anunció la decisión de suspender la producción desde el año entrante.
El tuit remite a un comunicado con tres puntos y una explicación. Allí, Boeing resolvió:
Boeing tiene pedidos por 4.912 unidades del B-737 MAX. Actualmente, hay unos 400 aviones de ese tipo almacenados a la espera de ser entregados. El problema es saber qué aerolínea en el mundo se atreverá a hacerlos volar hasta que pasen por el profundo esquema de revisión que, por el momento, no encuentra la falla que causó esas dos tragedias.
La confianza es fundamental para la industria de la aeronavegación. Y cualquier duda se refleja, por ejemplo, en el mercado. En la segunda parte de 2019, Boeing evalúa que las pérdidas llegaron ya a los US$ 8.500 millones.
Además, conocida la decisión de la suspensión de la producción del B-737 MAX, las acciones de la empresa bajaron un 2,49% en Wall Street.
“El retorno seguro del B-737 MAX”, es la prioridad para Boeing. Pero por el momento, sus aviones deben permanecer en tierra, lo que afecta las finanzas de la principal empresa exportadora de los Estados Unidos.