Pero el tema central de la crisis en ese país sigue sin resolverse: cuándo serán las elecciones presidenciales. La senadora Jeanine Áñez, a cargo provisoriamente del Ejecutivo, no avanzó tras su anuncio de que “muy pronto daremos noticias” sobre el proceso electoral.
No hay un acuerdo con el Congreso, controlado por el MAS, el partido de Evo Morales, ni sobre el procedimiento para la convocatoria (una ley o un decreto) ni sobre una fecha concreta. La constitución de Bolivia plantea que en una situación de acefalía como la actual, las autoridades provisionales tienen que llamar a elecciones en un plazo máximo de 90 días.