El 29 de abril del año pasado, el matrimonio tuvo a su primer hijo: Wilfred Lawrie Nicholas. Boris Johnson acababa de recuperarse del coronavirus, enfermedad que lo tuvo muy complicado en terapia intensiva durante varios días. En mayo de 2021, Boris y Carrie se casaron.
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Boris y Carrie Johnson se casaron finalmente, tras años de convivencia, en mayo de 2020 (Foto: archivo)
Una buena noticia en un panorama complicado
No fue esta la mejor semana para el ministro Boris Johnson. Tuvo que salir a pedir disculpas públicamente por una fiesta con sus colaboradores inmediatos. El lugar no fue otro que el 10 de Downing Street, la casa del primer ministro y residencia oficial del jefe del gobierno británico. Sin los cuidados necesarios y en medio de una creciente preocupación por los contagios exponenciales que provoca el coronavirus con las variantes Delta y Ómicron.
La otra mala noticia vinculada con la pandemia es que el Reino Unido regresa a recomendaciones y restricciones que se creían superadas para siempre:
- Teletrabajo obligatorio nuevamente
- Usar tapabocas de manera obligatoria en lugares públicos cerrados
- Presentación de un pasaporte de vacunación para ingresar a establecimientos nocturnos o espectáculos (ya casi una norma obligatoria en toda Europa)
Todas estas medidas se toman por la multiplicación de casos de la variante Ómicron. Ya son casi 600 los casos detectados por esta nueva mutación.
Además, si no se logra frenar su propagación, las reuniones por la Navidad y fin de año pueden ser tan limitadas como el año pasado. Desde el fin del verano, Boris Johnson pidió varias veces a la población extremar los cuidados y no relajarse para no tener complicaciones a fin de año para que los británicos puedan celebrar en familia las fiestas. Sin embargo, predicar con el ejemplo no parece ser una de sus virtudes.
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Hace pocos días, Johnson debió pedir disculpas por una fiesta de fin del año 2020 mientras había confinamientos por la pandemia (Foto: Archivo)
Una fiesta inexplicable
El hecho ocurrió el 18 de diciembre del año pasado. La cadena privada ITV publicó un audio de la entonces jefa de prensa del primer ministro, comentando esa fiesta que se realizó mientras la población estaba confinada en sus casas. La funcionaria tuvo que renunciar de inmediato en estos días al salir el escándalo a la luz.
Boris Johnson no tuvo más remedio que hacer esta declaración pública: "Estoy furioso. Pido perdón por esta ofensa a todo el país y por la impresión que ha dejado”.
La noticia despertó las criticas de su propio partido conservador. Los parlamentarios de su bloque sostienen que la imprudencia de Boris Johnson dejará como mera recomendación cualquier medida de aislamiento que pueda tomarse de ahora en más. Los ciudadanos no cumplirán si ven el ejemplo que da su principal gobernante.
Nota: Conviene repetir que seguimos hablando del Reino unido, por cualquier similitud en otro punto del planeta.