Los crímenes ocurrieron en la madrugada del martes, horas después de que madre e hijo fueran vistos por última vez con vida.
Compró bolsas grandes de residuos, en un comercio de la zona. Según el vendedor le pidó “las más grandes que tengas”. Además pidió una pala prestada a un vecino, con quien no tenía relación. Se presume que mutiló los cuerpos en el monte e intentó ocultar las evidencias, quemándolos en la zona próxima a Playa Mayea.
Luego, el ahora imputado regresó a su casa y limpió el lugar donde asesinó a su hermana. El relevamiento de Policía Científica reveló que había sangre en el lugar, pero que las superficies habían sido lavadas.
Para justificar la ausencia de su hermana y su sobrino, el hombre intentó crear una coartada. Llevó la moto de Giuliana a la terminal de Salto y colocó en un locker de un supermercado una mochila con ropa de la mujer y del niño. Las cámaras de seguridad dejaron en evidencia todo su accionar.
Giuliana y su homicida eran hermanos por parte de padre y ambos vivían en su casa. El padre de ambos fue quién presentó la denuncia.