Todas estas limitaciones son las que han puesto a dudar a las autoridades sanitarias a nivel internacional para que apuesten por un solo medicamento o por la combinación de ellos, como solución generalizada contra la COVID-19, que ya ha terminado con la vida de más de 120.000 personas en todo el mundo. El estudio de Brasil ha confirmado esas dudas.
A pesar de todo esto, los especialistas brasileños a cargo de esta investigación, indicaron que el estudio no contó con suficientes pacientes que recibieran la dosis más baja del ensayo para determinar si la cloroquina era efectiva en pacientes con enfermedades graves. Por esa razón aseguran que “se necesitan urgentemente” más estudios que evalúen el accionar del medicamento durante las primeras etapas de la enfermedad.
El doctor David Juurlink, jefe de la división de farmacología clínica de la Universidad de Toronto, explicó que el estudio realizado expone que el tratamiento con cloroquina podría llevar a las personas a “una muerte cardíaca súbita”.
Y anteriormente, la Comisión de Salud de la Provincia de Guangdong en China había sugerido que los enfermos con COVID-19 fueran tratados por diez días con 500 miligramos de cloroquina dos veces al día. Con referencia esto, el doctor Markus Lacerda, uno de los autores del estudio brasileño, apuntó que “la alta dosis que los chinos estaban usando es muy tóxica y mata a más pacientes”.