Una "cacería humana"
Para la Justicia, el homicidio de Fernando Báez Sosa fue una "cacería humana". Así describió el asesinato uno de los tres camaristas que confirmaron las prisiones preventivas para ocho de los diez acusados del crimen.
"No puede dejar de señalarse la cantidad de intervinientes contra una sola persona, la brutalidad de la golpiza ejercida contra la víctima, el motivo fútil que llevó al accionar de los imputados a darle muerte, el desprecio total por la vida ajena. Fue, simplemente, una cacería humana con un solo objetivo: la víctima", expresó el juez Luis Felipe Defelitto en los fundamentos de la resolución con la que se rechazó el pedido de la defensa de los acusados para que fuesen liberados y mantuvo la calificación penal del hecho: homicidio doblemente agravado por alevosía y premeditación.
"Fríos y calculadores"
El fallo también se refirió al hecho de que los imputados no huyeron de Villa Gesell después del crimen. Por el contrario, volvieron a la casa donde se alojaban, se cambiaron de ropa y fueron a comer a un local de comidas rápidas. Incluso, uno de ellos regresó a la escena del homicidio.
"La falta de nerviosismo, la actitud normal nos demuestra que son personas frías y calculadoras. Después del término 'caducó ' no hubo ningún mensaje en el chat que demuestre sorpresa, asombro, estupor, miedo, desconcierto. Y vuelvo, una vez más, al sentido común: si formé parte del grupo que atacó a la víctima y mi intención solo hubiese sido golpearla ¿no hubiese respondido, por ejemplo: ¿qué?, ¿cómo?, ¿me estás cargando? o frases similares. Nada de ello ocurrió", expresó el juez Defelitto.