Llamada "ejiao", es suministrada bajo forma de bebida, como un aperitivo, y se le atribuye el poder de mejorar la circulación sanguínea. En el pasado, estaba reservada a los emperadores, pero actualmente es codiciada por las clases medias de China.
China es el principal consumidor de este producto, pero el gigante asiático ha visto declinar con fuerza su población de burros, y por ello acude a África para satisfacer su demanda.
Como respuesta, varios países africanos prohibieron la exportación de pieles de burro, y cerraron los mataderos pertenecientes a chinos. Pero Kenia ha decidido aprovechar esa circunstancia y recibe miles de burros transportados en largas distancias desde Etiopía, Uganda o Tanzania.
"No hay prácticamente ninguna ley contra los abusos a los animales en las granjas y mataderos de Kenia, y por eso ninguna de las violencias que mostramos en videos pueden ser penadas" explica Peta en un comunicado.
Según Alex Mayers, del Donkey Sanctuary, una organización caritativa británica, las primeras informaciones sobre el comercio de pieles de burro surgieron en 2016, con gente que contaba que se despertaba por la mañana para descubrir que sus animales habían sido robados durante la noche.
"Esto empezó a producirse en todos los rincones de África, y luego incluso más lejos, en Brasil, Perú, en Pakistán. En todas partes veíamos las mismas imágenes, escuchábamos las mismas historias" relata.
Una investigación llevada a cabo en 2017 por su organización mostró que el comercio de burros era inhumano y "absolutamente inviable", recuerda.
Una explicación sirve para confirmar la crueldad con la que son tratados los animales: como lo que importa es esencialmente la piel, "importa poco que un burro sea golpeado o esté herido cuando es abatido, no hay el menor interés en conservar un asno en buena salud", afirma Mayers
"Hemos visto casos en Botsuana en lo que los burros son juntados y ametrallados. En Sudáfrica, empleados de mataderos admitieron haber usado martillos para matarlos" agrega.
Se estima que en el este de África hay unos 2,4 millones de burros. En Kenia, entre los cuatro mataderos legales y lo que hacen los contrabandistas, unos 2.000 ejemplares son abatidos cada día, según la organización británica.
A este ritmo, la cuenta es suficiente como para establecer que es una especie en extinción: podrían desaparecer de la región en pocos años, subraya Mayers, ya que estos animales no se reproducen fácilmente.