Desafío para los aliados: la posición de Israel y Arabia Saudí ante un nuevo ataque de Trump sobre Irán
Israel y Arabia Saudita son aliados de los Estados Unidos. Pero con intereses propios y diferentes que los pone en un complejo lugar. Qué hacer si Trump decide volver a atacar al régimen islámico de Irán. Ya no es la misma situación de mediados de 2025 cuando EE.UU. destuyó su plan nuclear.
Donald Trump tiene en la mira nuevamente a Irán. Un desafío complejo para dos aliados en la zona como Israel y Saudiarabia. (Foto: A24.com)
La "armada maravillosa" se acerca a Irán. Fue la figura que usó Donald Trump para referirse a la flota que encabeza el portaaviones USS Abraham Lincoln. Avanza hacia el mar Rojo, para instalarse frente a las amplias costas iraníes. Con la amenaza de la Casa Blanca de un posible nuevo ataque a régimen fundamentalista de los Ayatolas.
Tiene dos motivos que se unen y potencian para esta acción. Primero, Teherán no cesa de repetir que reconstruirá un programa nuclear. El mismo que Trump destruyó o retardó con el ataque puntual y preciso sobre sus instalaciones subterráneas en esa materia. Al mismo tiempo, desde la Casa Blanca salieron varios mensajes públicos para que cese la represión - mortal en miles de casos - contra la oposición en las calles de Teherán - la capital iraní - que protestan por el caos económico que provoca (entre otras cosas) dificultades para conseguir comida.
Por eso, el presidente republicano envió una flota a esa zona siempre caliente del mundo. Para eventualmente cumplir con un segundo ataque contra Irán y a la vez, evitar que Irán pudiera bloquear la circulación estratégica de barcos comerciales y que llevan petróleo y gas a todo el mundo.
Esta postura de Donald Trump pone a sus dos aliados principales en la región en un papel incómodo. Tanto Israel como Arabia Saudí están en una incómoda situación. Sus gobernantes prefieren que la Casa Blanca esté en la fase 1, del "caso Groenlandia" y como mucho, llegue a la fase 2: el anuncio de un acuerdo a largo plazo. Pero si algo no desean es una tercera alternativa: otra intervención militar sobre Irán.
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El contexto de la posible ofensiva
La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, estaría evaluando opciones militares que van desde ataques selectivos contra infraestructura específica hasta operaciones más amplias destinadas a debilitar capacidades estratégicas iraníes. Estas deliberaciones se producen en un clima de alta tensión, con oficiales de defensa e inteligencia de Israel y Arabia Saudita ya en Washington participando en conversaciones con funcionarios del Pentágono, la CIA y la Casa Blanca.
El objetivo declarado por algunos sectores del gobierno estadounidense - según fuentes citadas por agencias internacionales - incluye presionar al régimen iraní para que limite sus programas de misiles balísticos y su actividad nuclear mediante una estrategia que combine amenazas militares con incentivos diplomáticos. Sin embargo, los riesgos de una escalada son muy altos, y analistas advierten que un conflicto armado directo podría tener consecuencias imprevisibles para la estabilidad regional. Además de una suerte de intervención - menos probable por este motivo - para "ayudar" a los que se rebelan contra el régimen . "La ayuda está en camino", les dijo hace pocos días desde Washington, pero el asunto "nuclear" es una verdadera preocupación para Donald Trump. Y en ese punto, otro posible ataque, afecta a la tranquilidad de los aliados principales en la región.
festejo autoridades de Arabia Saudita
Los líderes de la familia real de Arabia Saudí. Aliados de Estados Unidos, pero no quieren ahora un nuevo ataque de Trump sobre Irán. (Foto: archivo)
¿Qué ha planteado Arabia Saudita?
Arabia Saudita ha adoptado en este escenario una posición más cautelosa que la de EE. UU. e Israel. A pesar de su alianza estratégica con Washington, las autoridades sauditas han dejado claro en comunicados y conversaciones privadas que no permitirán que su territorio o su espacio aéreo sean utilizados para una operación militar contra Irán, una decisión que complica cualquier planificación operativa que dependa de accesos directos al Golfo Pérsico desde bases en la región.
Esta postura se explica por diversos factores:
Temor a represalias iraníes: Irán ha advertido en múltiples ocasiones que respondería con firmeza ante cualquier agresión militar. La República Islámica ha declarado que considerará cualquier ataque, incluso limitado, como un acto de guerra total, lo que implicaría represalias contra objetivos en la región, incluso en países aliados de EE. UU. como Arabia Saudita.
Riesgos económicos y energéticos: El estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo saudita hacia los mercados globales, es vulnerable a una interrupción en caso de un conflicto mayor. Involucrarse directamente podría poner en riesgo no solo la infraestructura energética saudita sino también la economía global, que ya monitorea con cautela la estabilidad en el Medio Oriente.
Balance de poder religioso y político: Aunque Arabia Saudita e Irán representan dos grandes ramas del islam - sunita y chiita, respectivamente -la monarquía saudita ha demostrado en los últimos años un interés pragmático por evitar enfrentamientos directos que puedan desestabilizar la región entera. Esto incluye intentos de diálogo diplomático con Irán, así como una política de evitar alinearse abiertamente con operaciones militares que puedan desencadenar un conflicto sectario amplio. Es decir, la monarquía Saudí aplaudiría la caída del régimen de orientación sunita en Teherán. Pero son pacientes y buenos diplomáticos: definitivamente, éste no es el tiempo de volver a castigar a los ayatolas en Irán.
El desafío de la diplomacia
La posición saudita refleja una tensión clave en la política regional: por un lado, existe un reconocimiento de los lazos estratégicos con Estados Unidos, que incluyen acuerdos de cooperación militar, ventas de armas y compromisos conjuntos de seguridad. Por otro, hay una comprensión de que un choque directo con Irán podría disparar una confrontación mucho más amplia, con consecuencias devastadoras para la estabilidad geopolítica y económica del Golfo.
Arabia Saudita ha intentado distanciarse de las posturas más agresivas, promoviendo al mismo tiempo canales diplomáticos que reduzcan la probabilidad de un enfrentamiento abierto. Esto lo ha hecho incluso mientras coordina con socios regionales y globales para gestionar tensiones relacionadas con misiles, ciberataques, incidentes marítimos y otras formas de presión no convencionales.
ataques de iran a israel
En junio de 2025, Israel e Irán intercambiaro ataques con misiles de bajo poder. Ahora, Israel no quiere que Trump vuelva sobre Teherán. (foto: A24.com)
Israel atacó a Irán y recibió una respuesta, pero pareció algo "conversado previamente"
Poco antes de cumplirse dos años de la guerra entre Israel y Hamas, el gobierno de Benjamín Netanyahu bombardeó a Irán. Fue el 12 de junio de 2025 y el daño que causó fue bajo. Pocos días más tarde, respondió Irán de la misma manera y sus daños fueron menores todavía. El Escudo de hierro de Israel funcionó. Pero mucho más que eso, parece haber sido efectivo los "canales alternativos" a la guerra. Tanto Israel como Irán anunciaron mucho tiempo antes que estaban preparando un ataque (Israel) como la respuesta inmediata (Irán). Nadie avisa de una situación bélica si no quiere que no suceda. Eso fue lo que hicieron. Un escaramuza, un intercambio de misiles pero que no los apartó de sus objetivos. A Israel, seguir con su guerra a fondo contra Hamas. A Irán, poder continuar con un apoyo a Hizbollah en El Líbano contra Israel, pero sin aparecer en el primer plano.
Ahora es diferente. Cuando Estados Unidos destruyó el programa nuclear iraní, Teherán amenazó pero no pudo hacer nada. Estaba frente a un enemigo muy poderoso. Esta vez, el enemigo es el mismo, pero Irán eligió su eventual respuesta: Atacar, esta vez con fuerza y sin aviso previo, a Israel.
El gobierno de Netanyahu resistió y salió airoso de su guerra de dos años con Hamas. Tras recuperar el cuerpo del último rehén en la franja de Gaza, quedó despejado el camino para lo que quiere: avanzar con las fases del plan de paz. Así, se asegurará que Hamas no tendrá el poder en Gaza ni su capacidad militar para causar un daño como el del 7 de octubre de 2023. También quiere aliviar sus finanzas, retirando de la Franja de Gaza a su ejército. Y enfocarse en la reconstrucción de ese territorio y tener un frente de conflicto menos con los árabes y musulmanes.
Irán lo puso de nuevo en el centro de sus radares por la amenaza de Trump. Tampoco para Israel, es el momento de otro ataque sobre los fundamentalistas de ese país.
la flota maravillosa y Lincoln
La flota de EE.UU. que avanza hacia Irán, pero incomoda por igual a Israel y Arabía Saudí. (foto: Gentileza Escenario Mundial)
Escenarios probables y riesgos geopolíticos
Frente a la posibilidad de un ataque directo a Irán por parte de Estados Unidos y/o Israel, los analistas señalan varios escenarios que van desde ataques quirúrgicos de precisión hasta escaladas más amplias que podrían involucrar represalias iraníes sobre bases, barcos o instalaciones en la región. Sin una participación explícita de Arabia Saudita como facilitador logístico (por ejemplo, acceso a espacio aéreo o bases), cualquier operación militar se torna más compleja desde el punto de vista técnico y político.
Además, el probable rechazo saudita a participar abiertamente limita las opciones de Washington, obligándolo a considerar rutas de ataque más largas, dispositivos de vuelo de mayor alcance y mayor dependencia en activos basados fuera de la región. Esto podría incluir bombarderos estratégicos o submarinos lanzadores de misiles desde largas distancias, aumentando así el tiempo, los costos y los riesgos de detección.
La situación en el Medio Oriente es profundamente inestable. Tanto Israel como Arabia Saudita tienen motivos para preocuparse por las capacidades militares de Irán y su influencia sobre grupos aliados - como Hezbollah en Líbano y otras milicias chiitas en Irak y Siria - que podrían hacer estallar un conflicto más amplio. Sin embargo, el enfoque de Riad muestra que no todos los aliados de Estados Unidos comparten la misma lectura sobre la conveniencia de una acción militar.
Un nuevo actor acaba de entrar al conflicto. La Unión Europea acaba de clasificar como estado terrorista a Irán. Ahora que la tensión por Groenlandia cesó, hay margen para aparecer como un aliado renovado con Trump. Aunque Israel y Arabia Saudita no lo tomen como algo positivo, en este momento.