Pero en 2021, la pandemia tomó a este gigante de Asia como el nuevo epicentro mundial. Los contagios se multiplicaron exponencialmente semana tras semana, especialmente desde marzo y abril. India, cada tres días, suma más de un millón de nuevos contagios. Esto obligó al gobierno a suspender la exportación de vacunas ya comprometidas para atender las necesidades internas.
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Personal sanitario exhausto por la tragedia sanitaria en la India ( Foto: AP)
Sin camas, respiradores, oxígeno y con cremaciones en las calles
La crisis sanitaria se hizo visible con el desborde de las terapias intensivas. Los respiradores no dieron abasto y las provisiones de oxígeno comenzaron a escasear.
En consecuencia, en muchas ciudades superpobladas del país, como Nueva Delhi, comenzaron a verse escenas impresionantes. Grandes cantidades de piras en la calles para realizar los ritos crematorios ante el desborde diario de muertes.
En el estado de Maharashtra, con Mumbay (ex Bombai) como capital, se da el primer lugar de lucha contra el COVID-19. Tiene una población de 114 millones de habitantes, casi tres veces la población de la Argentina. Ya llegó a 4.343.722 contagios y 65.284 muertos.
La ayuda humanitaria
Este martes llegó a la capital del país, Nueva Delhi, un tren definido como el "expreso del oxígeno". Un tren con plataformas transportando camiones contenedores de oxígeno. En total, 70 toneladas para aliviar el faltante en la capital del país.
El gobierno de los Estados Unidos, por medio de su portavoz, Jen Psaki, anunció que liberará el envío de vacunas de AstraZeneca a la India. Un lote de 60 millones de vacunas espera la autorización de la FDA - que no le dio aún el status dentro de EE.UU. - para poder embarcarlas rumbo a ese país.
Una vacunación escasa
Pese a ser un gigantesco proveedor mundial de vacunas, India tiene un bajísimo nivel de dosis suministradas a su población. Solo el 10,33% de los habitantes recibió al menos una dosis. El número baja dramáticamente sobre las dos dosis recomendadas. Apenas llega al 1,64% de todo el país.
En el marco de esta tragedia sanitaria, apenas tuvo una discreta noticia alentadora: este martes registró el primer descenso de casos de contagios y de fallecidos. Pero sigue en un nivel tan alto que la emergencia obliga a la solidaridad mundial.