Numerosos ramos de flores llenaban la sala donde se realizó el velatorio, cerrado a la prensa, incluida una corona enviada por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó el diario Folha de Sao Paulo.
Sin poder contener las lágrimas, el ex líder sindical, de 73 años, tomó la palabra durante la ceremonia que precedió la incineración del pequeño, poco antes de tener que marcharse.
"Dijo que Arthur venía sufriendo bullying en la escuela, que sus compañeros le decían que su abuelo era un ladrón y por eso estaba preso. Hizo una promesa a su nieto diciendo que se comprometía a luchar por todos los medios para que el Poder Judicial reconociera su inocencia", relató.
Arthur, cuyo padre es Sandro Luis Lula da Silva (uno de los cinco hijos de Lula), había visitado en dos ocasiones a su abuelo en la cárcel.