En medio del dolor de la tragedia, una esperanza de vida
Para los rescatistas es una carrera desigual contra el tiempo. Cada minuto que pasa es menor la chance de hallar a alguien con vida entre los escombros. Más en un país como Venezuela tiene un marcado déficit en su infraestructura y capacidad de acción. Sin embargo, hay casos que demuestran que nunca se deben perder las esperanzas o bajar los brazos. El caso de estos dos bebés son la prueba más evidente.
Uno de ellos estaba solo, atrapado entre los escombros. No se informó que ocurrió con sus padres. Pero sus sollozos y llantos iniciaron el milagro. Los rescatistas detectaron sus gemidos, lo ubicaron entre miles de escombros y pudieron salvarlo. Ya se sabe que los bebés tienen una capacidad especial de resiliencia. En este caso fue fundamental. El bebé estaba como encajado y boca abajo, pero estaba bien.
Cuando pudieron liberarlo, lo tomaron de un bracito, lo sacaron inmediatamente, y otro adulto se lo llevó abrazo. El primer milagro estaba completo.
Con una lastimadura pequeña en la cara, un bebé fue hallado y rescatado entre los escombros por la tragedia de los terremotos en Venezuela. (Foto: Captura de TV)
El otro involucró también a la madre de un niño. Estaba en el último momento del embarazo cuando se produjo el sismo. Quedó atrapada entre los escombros. Pero en condiciones de pedir ayuda. La sacaron y de inmediato comenzó su trabajo de alumbramiento. Tuvo a su bebé en medio de tanta destrucción, tanta tristeza. Un oasis para la vida y la esperanza.
El mejor amigo del hombre, otro símbolo para seguir luchando contra la adversidad
Un perro ladraba y gemía pidiendo socorro. Estaba atrapado, pero por suerte para él, un pequeño hueco dejaba al descubierto su hocico. Así podía ladrar y respirar. Los bomberos llegaron y lo mantuvieron hidratado mientras removían su "trampa de escombros".
Bomberos rescataron a un perro entre los escombros por el terremoto de Venezuela. (Foto: A24.com)
Cuando finalmente lo rescataron, se sacaron una foto para inmortalizar un momento único de alegría. Para seguir luchando por salvar a otras vidas.